24 de abril de 2026

Mario Paz, el luthier que le hizo frente a la pandemia a través de la tecnología

La sorpresiva llegada del Covid-19 obligó a la empresa familiar que dirige este santiagueño a reinventarse y a través del teléfono y las redes sociales mantener la “marca” en el podio del comercio cultural y artesanal.

Mario Paz,artesano santiagueño, dueño de una creatividad absoluta.

“Hermanos del Ceibo” es la reserva ecológica sustentable donde el lutier santiagueño Mario Paz tiene asentado su amplio taller de bombos legüero con ritmos típicos. Ubicada al sur de la ciudad Capital, más precisamente en la localidad de San María, “Hermanos del ceibo”, es también un lugar turístico de experimentación artesanal, sensorial, artística y natural; pero por sobre todas las cosas es la marca de una empresa familiar reconocida en Santiago del Estero.

Famoso y respetado por la creatividad y calidad de sus productos, Mario Paz fue otro empresario de la cultura local que se vio afectado durante el tiempo de pandemia pero que no se dio por vencido y la luchó como otros tantos.

“Fueron prácticamente seis meses parados. Somos una familia de artesanos que llevamos el negocio a distintos puntos del país y también al exterior, lo que en tiempo de cuarentena causó importantes inconvenientes. Aeropuertos cerrados, medios de transportes parados, fronteras clausuradas; todo eso llevo a ajustar nuestra economía porque los productos no podían ser entregados en tiempo y forma”, cuenta Mario en una amena charla que concedió a Diario La Pluma.

La familia Paz, lleva la «marca» de la empresa a distintas partes del mundo.

Sin previo aviso, de un día para el otro, la vida cambió y las negociaciones cotidianas. El coronavirus se hacía sentir en todo el planeta, y la familia Paz comenzó a proyectar el negocio a través del mundo tecnológico. “Las ventas por teléfono y a través de las redes sociales, nos ayudó a solventarnos y mantener en pie la empresa”, explica Mario que junto a sus hijos lleva adelante el negocio que en la actualidad cuenta con sucursales en Capital Federal y Córdoba.

La falta de materia prima, fue otro gran problema durante el tiempo que duró el aislamiento social. “La madera para la fabricación de bombos la tenemos de forma constante en la reserva donde está el taller, pero nos llegó a faltar suela y cuero, por ejemplo. Y, tuvimos que buscar la manera de obtener los productos que nos hacía falta, porque la demanda crecía a través de las redes y los llamados telefónicos, y también nuestra obligación de presentar un trabajo de mayor calidad”.

Fueron meses duros, comenta Mario, mientras emite una reflexión casi al instante, “Meses duros pero que nos mantuvo más unidos que nunca. Jamás pensamos en abandonar el trabajo, por el contrario, seguimos haciendo bombos, no solo para artistas sino también para el común de la gente que aprovechó el aislamiento social para dedicar su tiempo en aprender a tocar un instrumento. También hicimos cajas, mates artesanales, remeras con el logo de la empresa, entre otras tantas cosas”.

Taller ubicado en la Reserva ecológica sustentable, Santa María, Capital.

Bombos Mario Paz, trasciende fronteras. Sus bombos legüero no solo quedan en manos de argentinos, sino que también viajan al exterior, como ser: Francia, Chile, España y muchas otras partes del globo. Pero la pandemia también afecto la entrega de los productos en tiempo y forma. Hubo algunos que quedaron barados en la aduana hasta que el aislamiento comenzó a cesar, lo que significó pérdidas para la empresa, “Pero jamás nos detuvimos. Seguimos apostando al crecimiento del negocio y manteniendo siempre la calidad del producto; siempre mentalizados en que todo pasaría y volveríamos al ruedo…como lo hicimos y lo hacemos siempre, juntos”, concluyó Mario.

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