Lula convocó una cumbre urgente tras la masacre de Río: la violencia policial vuelve a sacudir a Brasil
La respuesta de Lula será observada con atención tanto dentro como fuera de Brasil. El mandatario enfrenta el desafío de equilibrar la presión por combatir al narcotráfico con las denuncias por violaciones sistemáticas de derechos humanos.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, convocó para este miércoles una reunión de emergencia con miembros de su gabinete y autoridades de la Policía Federal con el objetivo de definir un plan de acción ante la masacre ocurrida en Río de Janeiro, donde una operación policial contra el crimen organizado dejó 64 muertos.
El encuentro buscará coordinar la asistencia humanitaria y evaluar las responsabilidades políticas y operativas de la intervención, que se convirtió en la más letal registrada en la historia reciente de la ciudad. La acción, dirigida contra el Comando Vermelho —una de las principales facciones del narcotráfico en el país—, movilizó a 2.500 agentes para ejecutar un centenar de órdenes de arresto en los complejos de favelas de Alemão y Penha, al norte de Río.
Según el último balance oficial, entre las víctimas figuran 60 presuntos miembros del grupo criminal y cuatro agentes de seguridad. Además, ocho policías y tres civiles resultaron heridos. La magnitud del operativo reavivó el debate sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades en comunidades marginales, donde la violencia policial suele concentrarse.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU expresó su “horror” ante la masacre y exigió investigaciones “rápidas y efectivas”, recordando al gobierno brasileño sus obligaciones en materia de derechos humanos. “Esta tragedia sigue una tendencia de violentas operaciones policiales contra comunidades pobres”, advirtió el organismo que encabeza Volker Türk.
