11 de mayo de 2026

Los bolsos de Novelli: La madre y la hermana dejaron las cajas de seguridad vacías

La causa judicial por la criptoestafa de $LIBRA —un activo digital promocionado por el propio presidente Javier Milei y que hizo perder miles de dólares a más de 40.000 inversores— sigue sumando elementos que refuerzan las sospechas de una maniobra planificada y encubierta para eludir a la Justicia.

El último informe de la División de Lavado de Activos de la Policía Federal revela un movimiento llamativo y coordinado: la madre y la hermana del empresario Mauricio Novelli vaciaron sus cajas de seguridad en el Banco Galicia apenas un día hábil después de la difusión del criptoactivo.

Alicia Rafaele y María Pía Novelli ingresaron a la sucursal con bolsos aparentemente vacíos y salieron con ellos visiblemente más abultados. El informe policial, respaldado por imágenes de cámaras de seguridad, sugiere que retiraron grandes sumas de dinero o valores, en un movimiento que parece hecho a contrarreloj para poner a salvo activos de origen ilícito.

Un patrón de movimientos que refuerza la hipótesis de delito
Este episodio no es aislado. El informe detalla que el 4 de febrero de 2025, Mauricio Novelli abrió dos cajas de seguridad, diez días antes del tuit de Milei promocionando $LIBRA. Luego viajó a Estados Unidos. El 14 de febrero, el presidente publicó el link de la moneda; el 16, Novelli regresó al país y, al día siguiente, sus familiares acudieron al banco. Un mes más tarde, la Justicia allanó las cajas: estaban vacías.

La secuencia es tan precisa como comprometedora, y se complementa con otra serie de hechos que amplían el contexto: entre el 18 y el 20 de noviembre de 2024, Novelli coincidió en Paraguay con Hayden Davis (el supuesto inversor de los 100 millones de dólares que nunca aparecieron) y otros socios, y el 21 de ese mes participaron de reuniones en Casa Rosada. La cronología de encuentros, viajes y decisiones económicas no deja margen para considerarla una coincidencia inocente.

La jueza María Servini ordenó el congelamiento de bienes y activos financieros de Novelli, su socio Terrones Godoy, y el exasesor de la CNV Sergio Morales, recién el 22 de abril —más de dos meses después del estallido de $LIBRA—. La medida fue comunicada al Banco Central y a todas las entidades financieras, pero para ese entonces, las cajas de seguridad ya habían sido vaciadas.

El Ministerio Público Fiscal (MPF), en un dictamen contundente, sostuvo que “puede presumirse que se ha ocultado producto del delito y que se llevaron a cabo acciones para sustraerlo del accionar de la Justicia”.

¿Y Milei?

A medida que la causa avanza, la figura del presidente Javier Milei se vuelve cada vez más central. No solo por haber promocionado el activo fraudulento desde su cuenta oficial, sino por los vínculos directos entre su entorno y los responsables de la maniobra. La investigación patrimonial solicitó el levantamiento del secreto fiscal y bancario de los hermanos Milei, ante la sospecha de pagos irregulares o favores políticos encubiertos.

Si bien aún no hay imputaciones directas contra el presidente, la falta de explicaciones y la negativa a colaborar con la causa aumentan la desconfianza pública. ¿Qué papel jugó exactamente Milei en el caso? ¿Por qué promovió una inversión tan riesgosa y poco transparente? ¿Hubo un beneficio económico a cambio?

Una estafa impune y sistemática

Mientras los millones de dólares supuestamente invertidos en $LIBRA se esfuman, las víctimas —pequeños ahorristas que confiaron en la palabra presidencial— no han recibido respuestas ni compensación alguna. El caso se perfila como uno de los escándalos financieros más graves en lo que va del siglo: una mezcla de especulación, complicidad institucional y vaciamiento que sigue impune.

Lo que queda al descubierto no es solo un fraude financiero, sino un esquema de corrupción sofisticado, en el que se usaron mecanismos legales —como cajas de seguridad— para facilitar el lavado y el ocultamiento de fondos. Un sistema que, lejos de ser fallido, funcionó con precisión quirúrgica para proteger a los responsables.

Y mientras tanto, en la Argentina de la austeridad, la motosierra solo corta para abajo.

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