10 de mayo de 2026

Los aranceles de Milei contra Tierra del Fuego: una embestida ideológica con alto costo social

Tierra del Fuego se ha transformado en uno de los primeros escenarios visibles de las consecuencias del plan económico del presidente Javier Milei. La reciente eliminación de los aranceles a la importación de productos electrónicos, medida que afecta directamente al régimen de promoción industrial fueguino, ha desencadenado un conflicto que desnuda tanto el sesgo ideológico del actual Gobierno como su desprecio por los efectos sociales de sus decisiones.

Ph: C5N

La provincia más austral del país, históricamente beneficiada con un régimen fiscal especial que fomentó el desarrollo de la industria tecnológica y electrónica, enfrenta hoy el riesgo de perder más de 8.000 puestos de trabajo.

Este número, en el contexto fueguino, no es solo una estadística. Es un golpe potencialmente devastador para toda la comunidad, como bien señaló el gobernador Gustavo Melella: cada puesto de trabajo perdido afecta al menos a dos o tres personas más, en un entramado social y económico ya de por sí frágil.

El Ejecutivo nacional, lejos de mostrar apertura al diálogo o sensibilidad ante la emergencia laboral, ratificó la medida con un tono inflexible. «No hay ninguna marcha atrás con ninguna medida que se está tomando», sentenció el vocero presidencial Manuel Adorni. En esa misma línea, justificó la eliminación de aranceles en nombre de la «justicia» para el resto del país, aludiendo a que sostener empleos con fondos públicos es una «injusticia».

Este razonamiento deja ver el núcleo del proyecto libertario: un modelo de país que prioriza el libre mercado incluso a costa del tejido productivo y social nacional. Bajo la lógica del «sálvese quien pueda», el Gobierno desmantela estructuras que durante décadas sirvieron para integrar regiones alejadas del centro económico, como lo es Tierra del Fuego.

Melella, por su parte, defendió con firmeza la posición provincial. Aseguró que se están articulando acciones legales y que se logró un compromiso empresarial para conservar los puestos de trabajo y reordenar la producción. “Podemos competir con cualquier producto”, afirmó el mandatario, haciendo hincapié en el valor agregado que representa la producción local. No es menor recordar que, durante el gobierno de Mauricio Macri, medidas similares provocaron una caída del 55% en el empleo industrial fueguino.

El trasfondo del conflicto revela una tensión estructural: ¿Debe el Estado argentino proteger sectores productivos con políticas activas o dejar que el mercado decida su destino? La gestión de Milei parece decidida a elegir la segunda opción, sin medir los costos sociales ni ofrecer alternativas reales de reconversión para quienes quedarán en la calle.

Tierra del Fuego, entonces, no solo es una provincia en disputa. Es un símbolo. La avanzada del gobierno nacional contra su modelo productivo es un test sobre el tipo de país que se quiere construir: uno donde prime la eficiencia del Excel o uno donde se entienda que detrás de cada fábrica hay familias, ciudades enteras y una visión federal de desarrollo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *