18 de abril de 2026

León XIV canonizó al «Influecer de Dios» y pidió, otra vez, por el fin de las guerras

El Santo Padre presidió este domingo la misa con el rito de canonización de Carlo Acutis un joven comprometido con la fe y con los más necesitados, razón por la cual creó un proyecto innovador para evangelizar en el ciberespacio. También canonizó a Pier Giorgio Frassati y se pronunció en la Plaza de San Pedro para pedir el fin de las guerras. Al finalizar la celebración eucarística, el Pontífice rezó el Ángelus y dirigió un mensaje a los gobernantes y a los fieles presentes.

La celebración reunió a una multitud de jóvenes católicos, que acudían a la canonización de Carlo Acutis quien dejara un legado de fe, como un modelo de santidad en el que combinó espiritualidad, compromiso social y uso positivo de las tecnologías.

Acutis nació en Londres el 3 de mayo de 1991 y falleció en 2006 a los 15 años debido a leucemia fulminante. Fue beatificado en octubre de 2020 por el papa Francisco, quien había previsto canonizarlo durante el Jubileo de los Adolescentes, pero su muerte postergó la ceremonia.

“Carlo era un niño normal y corriente como los demás. Jugaba, tenía amigos e iba al colegio. Pero su cualidad extraordinaria era que abrió la puerta de su corazón a Jesús y le dio prioridad”, expresó su madre, Antonia Salzano.

Acutis creció en Milán, Italia, donde recibió la Primera Comunión a los siete años. Desde entonces, la misa diaria, el rezo del rosario y la adoración eucarística formaron parte de su rutina. Aunque disfrutaba de videojuegos, excursiones y la compañía de amigos, Carlo se destacó por su compromiso con la fe y con los más necesitados. Participó como catequista en su parroquia, ayudó en comedores populares y apoyó a personas en situación de calle.

Su pasión por la informática lo llevó a crear sitios web para su colegio y su parroquia, además de diseñar una exposición digital de más de 100 milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia. Este proyecto, aún disponible en línea, fue considerado un aporte innovador para la evangelización en la era digital, por lo que lo apodaron “influencer de Dios” o “ciberapóstol”.

En sus palabras antes de la oración mariana, el Sumo Pontífice instó a «escuchar la voz de la conciencia» y enfatizó que «las aparentes victorias logradas por las armas, sembrando muerte y destrucción, son en realidad derrotas y nunca traen paz ni seguridad». El mensaje de paz del Papa no solo abordó el conflicto en Ucrania, sino que se extendió a todas las tierras afectadas por la violencia, particularmente a Tierra Santa.

El Santo Padre invocó a la intercesión de los nuevos santos y de la Virgen María para el cese de la violencia en el mundo. En esa misma línea, el Papa dirigió su llamado a los gobernantes, y reiteró: “Las aparentes victorias logradas por la fuerza de las armas, sembrando muerte y destrucción, son en realidad derrotas y nunca traen paz ni seguridad. Dios no quiere la guerra. ¡Dios quiere la paz! Y Dios sostiene a quienes se comprometen a romper la espiral del odio y a recorrer el camino del diálogo”.

Asimismo, el Papa aprovechó el momento para recordar a los dos nuevos beatos de la Iglesia, quienes fueron mártires. “En Tallin, capital de Estonia, fue beatificado el arzobispo jesuita Eduard Profittlich, asesinado en 1942 durante la persecución de la Iglesia por parte del régimen soviético. Y en Veszprém, Hungría, fue beatificada María Magdolna Bódi, una joven laica asesinada en 1945 por resistirse a los soldados que querían violarla. Alabemos al Señor por estos dos mártires, valientes testigos de la belleza del Evangelio”, pronunció el Papa.

Para finalizar, el Pontífice saludó a los obispos, sacerdotes, delegaciones oficiales y a todos los fieles que participaron de la esperada ceremonia.

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