29 de abril de 2026

Las reservas del Banco Central siguen cayendo y marcan un nuevo límite crítico

En un contexto de tensiones económicas persistentes, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró la jornada del jueves con una nueva baja de reservas internacionales por u$s80 millones, lo que dejó el nivel total al borde del umbral simbólico de los u$s38.000 millones, situándose exactamente en u$s38.096 millones.

El dato no es menor: refleja una continuidad en la fragilidad estructural del esquema económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que si bien celebra una contención momentánea del dólar libre y los tipos de cambio financieros, aún no logra consolidar una recuperación robusta en los fundamentos macroeconómicos.

El costo de no intervenir

Lo más llamativo del escenario actual es que el Banco Central no está interviniendo en el mercado cambiario, lo que sugiere una estrategia deliberada de «dejar flotar» para evitar perder más reservas en defensa del peso. Sin embargo, esta decisión también tiene consecuencias: mientras los dólares alternativos ceden temporalmente, la presión sobre los activos del BCRA se intensifica, y se agudiza el déficit de confianza de los mercados en el largo plazo.

El presidente de la entidad monetaria, Santiago Bausili, opta por priorizar la acumulación genuina de reservas sin comprometerse a defender valores nominales del tipo de cambio. No obstante, las cifras muestran que la acumulación prometida aún está lejos de cumplirse. Por el contrario, el goteo constante de dólares refleja tensiones persistentes en el frente externo, alimentadas por pagos de deuda, giros de utilidades y fuga hormiga.

¿Una ilusión con pies de barro?

Por su parte, el dólar oficial cayó cinco pesos y cerró en $1.155 en el Banco Nación, mientras que el blue retrocedió a $1.317,50. Esta baja parece estar impulsada por el reciente anuncio gubernamental que busca fomentar la repatriación de dólares del colchón a través de beneficios fiscales y legales, un mecanismo que ya ha sido probado en el pasado con resultados limitados.

La baja de los dólares paralelos puede dar la impresión de estabilidad, pero sin respaldo real en términos de actividad económica, inversión o generación de divisas, corre el riesgo de ser una tregua transitoria más que una señal de recuperación estructural. Los analistas advierten que si no se reactiva la economía real y no se restablece la confianza en la moneda local, las reservas podrían seguir cayendo, comprometiendo la capacidad del país de sostener su equilibrio externo.

Un equilibrio frágil

Mientras el Gobierno celebra cada descenso en la cotización del dólar como una victoria simbólica, el deterioro de las reservas marca otra historia. La economía argentina camina por una delgada línea entre el ajuste fiscal y la recesión, con un esquema monetario restrictivo que aún no logra generar señales sólidas de crecimiento ni de estabilización.

En este contexto, la pregunta clave es: ¿cuánto tiempo puede sostenerse esta estrategia sin un giro en la confianza de los inversores, sin una mejora en las exportaciones y sin una política activa de acumulación de reservas?

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