6 de noviembre de 2026

Las nuevas jubilaciones cayeron un 43% en 2026 por el fin de las moratorias y el aumento de la informalidad

La caída de las nuevas jubilaciones y las dificultades para completar los aportes ponen de manifiesto los desafíos que enfrenta el sistema previsional argentino. En un contexto de creciente informalidad laboral y pérdida del poder adquisitivo, miles de trabajadores ven comprometida la posibilidad de acceder a una jubilación que les permita sostenerse económicamente.

La cantidad de personas que accedieron a una jubilación en Argentina registró una fuerte caída durante 2026. Entre enero y septiembre, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) otorgó un 43% menos de nuevos beneficios que en el mismo período de 2025.

El fin de las moratorias previsionales y el crecimiento del empleo informal aparecen entre los principales factores que explican esta tendencia.

La situación refleja las dificultades que enfrentan miles de trabajadores para reunir los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación. La precarización laboral y la expansión del monotributo limitan las contribuciones al sistema previsional y dejan a una parte importante de la población sin los requisitos exigidos para retirarse.

La abogada previsional Florencia Markarián expresó su preocupación por las cifras y señaló que las moratorias fueron fundamentales para que muchas personas pudieran completar los aportes que les faltaban.

Según explicó, la caída de las nuevas jubilaciones se produce en un contexto en el que cada vez más trabajadores desarrollan sus actividades sin estar registrados. Actualmente, la informalidad alcanza al 45% de la población económicamente activa.

La especialista advirtió que el acceso a una jubilación se vuelve cada vez más difícil para quienes no cuentan con una trayectoria laboral formal.

Durante los primeros nueve meses de 2026, el 43% de las personas que lograron jubilarse necesitó recurrir a una moratoria para completar los años de aportes exigidos. La situación evidencia la importancia que tuvieron estos mecanismos para garantizar el acceso al sistema previsional.

Markarián explicó que los trabajadores que desarrollan sus actividades en empleos no registrados quedan expuestos a mayores dificultades al momento de iniciar el trámite jubilatorio.

Además, quienes no logran reunir los aportes necesarios y acceden a una prestación mínima enfrentan ingresos que, según la especialista, resultan insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.

Jubilaciones que no alcanzan para cubrir los gastos esenciales

La abogada señaló que quienes trabajaron durante toda su vida como monotributistas suelen acceder a una jubilación mínima, que actualmente ronda los $505.000 mensuales.

Ese ingreso, afirmó, apenas permite afrontar los gastos indispensables y deja a los jubilados en una situación de vulnerabilidad económica.

En ese contexto, muchas personas mayores se ven obligadas a continuar trabajando para complementar sus ingresos, no por elección, sino por necesidad.

Markarián también advirtió que las dificultades previsionales no afectan únicamente a quienes están próximos a jubilarse, sino también a los trabajadores que todavía se encuentran en actividad y no consiguen realizar aportes suficientes para garantizar una prestación adecuada en el futuro.

La especialista recordó que los recursos de ANSES no provienen exclusivamente de los aportes de los trabajadores registrados, sino también de diferentes impuestos destinados a financiar el sistema.

Según detalló, alrededor de 120 tributos cuentan con asignaciones específicas para el organismo previsional.

Sin embargo, destacó que los empleados en relación de dependencia formal representan uno de los principales aportantes, debido a las contribuciones que realizan durante su vida laboral.

También explicó que quienes alternaron períodos de monotributo con empleos registrados pueden tener la posibilidad de computar los aportes realizados en ambas modalidades, aunque cada situación debe analizarse de manera particular.

La jubilación, cada vez más lejos del descanso

Markarián sostuvo que la jubilación estatal corre el riesgo de convertirse en un ingreso complementario, en lugar de garantizar una etapa de descanso después de décadas de trabajo.

La abogada recordó que anteriormente muchas personas proyectaban su retiro como una oportunidad para disfrutar de la vida después de cumplir con sus obligaciones laborales y familiares. Sin embargo, las dificultades económicas actuales modificaron esas expectativas.

En relación con posibles cambios en el sistema, planteó la necesidad de equiparar las edades jubilatorias en 65 años y señaló que deben contemplarse las transformaciones sociales y laborales, especialmente en relación con el papel de las mujeres.

La especialista aclaró que cada caso requiere un análisis individual, particularmente cuando existen situaciones de incapacidad.

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