Lagomarsino reveló detalles de su última conversación con el fiscal Nisman
El caso de la muerte de Alberto Nisman sigue siendo objeto de controversia y especulación. El 18 de enero de 2015, el fiscal fue hallado sin vida en su departamento de Puerto Madero, con un disparo en la cabeza, un día antes de presentar un informe decisivo en la justicia contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

A días de cumplirse diez años del fallecimiento del fiscal Alberto Nisman, el perito informático Diego Lagomarsino, quien se encuentra procesado como partícipe necesario en la investigación sobre el deceso del fiscal, ofreció detalles sobre la conversación que mantuvieron horas antes de su trágica muerte.
En una entrevista concedida a C5N, Lagomarsino recordó que el encuentro tuvo lugar el 17 de enero de 2015, y que Nisman le solicitó un arma para proteger a sus hijas. «Me pidió el arma para protección de sus hijas», sostuvo Lagomarsino, quien subrayó que el fiscal expresó desconfianza hacia su propia custodia, lo que lo llevó a solicitar el arma para sentirse más seguro.
Sin embargo, el perito informático planteó dudas sobre la veracidad de la solicitud, ya que, según su relato, Nisman no había revelado los verdaderos motivos de su preocupación. «Él me miente porque las hijas no estaban, y yo me enteré al día siguiente», agregó, sugiriendo que las razones que llevaron al fiscal a solicitar el arma podrían no haber sido completamente transparentes.
Lagomarsino también describió el estado emocional de Nisman durante su última conversación. «Ahí él se quiebra y me dice: ‘¿Vos sabés lo que es que tus hijas no quieran estar con vos por miedo a que les pase algo?'», relató, enfatizando la angustia que mostraba el fiscal en ese momento.
El perito informático no dudó en señalar ciertas incongruencias en el comportamiento de Nisman, incluyendo el hecho de que había reservado su pasaje de regreso a Argentina antes de hablar con su exesposa, Sandra Arroyo Salgado. Esta última, en declaraciones previas, había manifestado que estaba «acostumbrada a que Nisman mienta», lo que añade un nuevo nivel de complejidad a la situación.
