La UTA confirmó que no para ni el 29 ni el 30 de octubre
En un contexto de creciente tensión laboral, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) decidió no sumarse al paro general que se llevará a cabo el próximo miércoles 30 de octubre, una medida impulsada por diversos gremios del transporte en respuesta a las políticas del Gobierno de Javier Milei.

«No entendemos cuál es el sentido del paro», señalaron fuentes del sindicato a InfoGremiales, subrayando así la postura crítica de la UTA respecto a la convocatoria. Esta decisión se produce en medio de un prolongado conflicto paritario que ya ha involucrado múltiples intentos de negociación entre el gremio y los empresarios del transporte, sin alcanzar un acuerdo satisfactorio hasta el momento.
El foco de atención estará, sin duda, en la audiencia programada para el lunes en la Secretaría de Trabajo, donde la UTA espera que se presente una oferta que les permita avanzar hacia un entendimiento. Para los representantes del gremio, la situación actual está más relacionada con una disputa entre el Gobierno y los empresarios, enfatizando que sus demandas deben ser dirigidas a quienes realmente son sus empleadores: «No somos trabajadores estatales. A nosotros, son los empresarios los que nos tienen que dar respuestas», subrayaron.
Mientras tanto, el clima de incertidumbre persiste, ya que el 28 de octubre se acerca la fecha de finalización de la conciliación obligatoria, lo que podría abrir la puerta a futuras acciones de fuerza. El representante de la cámara AAETA advirtió que, tras esa fecha, la UTA no descarta a priori la posibilidad de un paro si las conversaciones no progresan adecuadamente.
El escenario es claro: mientras un grupo de sindicatos del transporte se moviliza en pro de una respuesta ante lo que consideran un contexto adverso, la UTA se mantiene al margen, enfocada en negociar lo que consideran justo para sus trabajadores. La decisión de no paralizar actividades, al menos por ahora, revela una estrategia deliberada por parte del gremio, que busca asegurar los derechos de los choferes sin cerrar la puerta a la posibilidad de medidas más drásticas si las negociaciones fracasan.
Así, la UTA sigue siendo una pieza clave en el engranaje del transporte en la ciudad, en un periodo de cambios y desafíos que seguramente seguirá marcando la agenda social y laboral en Argentina. La atención ahora estará centrada en los resultados de la reunión del lunes y las decisiones que puedan tomarse en los días posteriores.
