23 de julio de 2026

La UE aprueba un nuevo paquete de sanciones a Rusia, pero cede ante Grecia: podrá seguir transportando GNL ruso hasta 2027

La Unión Europea logró este jueves un acuerdo para su vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia, aunque el pacto llega significativamente rebajado tras semanas de intensas negociaciones.

El mayor escollo fue Grecia, que amenazó con vetar el paquete hasta obtener una concesión clave: una exención que le permitirá seguir transportando gas natural licuado (GNL) ruso a clientes fuera de la UE más allá de enero de 2027, fecha prevista para el cese total de ese suministro.

La medida, impulsada por Atenas y respaldada por la naviera Dynagas del magnate George Prokopiou, supone un duro golpe simbólico a la unidad del bloque en su estrategia para debilitar económicamente a Moscú. Grecia argumentó que la prohibición total del transporte perjudicaría a su industria naval, destruiría empleos y beneficiaría a competidores externos sin reducir los ingresos del Kremlin.

El acuerdo de los embajadores de la UE también evitó una revisión políticamente delicada del tope al precio del petróleo ruso. Se había previsto elevarlo de 44 a 58 dólares por barril, pero finalmente se decidió congelarlo en 44 dólares durante los próximos 12 meses. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la decisión: “Congelar la revisión evita que la maquinaria de guerra rusa se beneficie de las turbulencias del mercado”.

Nuevas medidas contra la flota en la sombra y sectores clave

El paquete incluye la ampliación de la lista negra de buques de la llamada “flota en la sombra”, con más de 600 navíos vetados en puertos y servicios comunitarios. También se sancionan bancos rusos, plataformas de criptomonedas y comercio de petróleo, así como más de 250 personas y empresas acusadas de apoyar la invasión de Ucrania, difundir propaganda belicista o eludir sanciones.

Concesiones a varios socios

Para alcanzar el consenso, la UE tuvo que hacer múltiples concesiones. Se abandonó una propuesta para restringir la importación de pescado ruso (bacalao y abadejo) ante las reservas de Portugal y Alemania. Bulgaria logró excluir de la lista negra al patriarca Kirill, jefe de la Iglesia Ortodoxa rusausa, y al magnate de Lukoil Vagit Alekperov. Además, la ambiciosa idea de prohibir la entrada de militares rusos al espacio Schengen se redujo a un compromiso de estudio futuro, tras las quejas de Francia e Italia por la carga administrativa.

El resultado final refleja la creciente dificultad de la UE para mantener un frente unificado frente a Rusia, en un momento en que los intereses nacionales chocan con la ambición de debilitar la capacidad financiera del Kremlin.

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