27 de abril de 2026

La UE aprueba prohibición gradual de importaciones energéticas rusas a partir de 2028

Este acuerdo marca un paso importante en la estrategia de la Unión para reducir su dependencia energética de Rusia y fortalecer su autonomía en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes.

Los ministros de Energía de la Unión Europea alcanzaron el lunes un consenso para prohibir todas las importaciones de energía provenientes de Rusia a partir del 1 de enero de 2028, en un esfuerzo por reducir su dependencia histórica del Kremlin y fortalecer su seguridad energética.

En una reunión celebrada en Luxemburgo, los responsables de energía de los países miembros decidieron que, de cara a esa fecha, quedarán prohibidas las importaciones de gas natural, ya sea por gasoducto o en forma de GNL, además de petróleo y productos nucleares procedentes de Rusia. La medida, que aún requiere la aprobación del Parlamento Europeo, busca cortar los ingresos que Moscú obtiene de la venta de estos recursos en plena escalada del conflicto en Ucrania.

El acuerdo contempla excepciones para algunos países sin salida al mar, como Hungría y Eslovaquia, que lograron negociar garantías con la Comisión Europea para evitar sanciones legales en caso de importar gas ruso por gasoducto. Sin embargo, los suministros de estos países podrán continuar en tránsito si cumplen ciertas condiciones, como demostrar que el gas no fue almacenado en Rusia o Bielorrusia.

El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, afirmó que la Unión no tiene planes de ofrecer compensaciones económicas por la transición, pero sí se enfocará en diversificar sus fuentes de suministro para garantizar la seguridad energética de todos los Estados miembros. «Ayudaremos a los países a buscar alternativas y a reducir su dependencia de los combustibles fósiles en el largo plazo», puntualizó.

El texto también establece que los contratos de suministro celebrados antes del 17 de junio de 2025 podrán mantenerse hasta junio de 2026, y los contratos a largo plazo hasta el 1 de enero de 2028, permitiendo una transición ordenada.

Este paso forma parte de la estrategia de la UE para recortar los ingresos de Rusia y presionar para que termine su guerra en Ucrania, además de impulsar un cambio hacia energías más limpias. Sin embargo, algunos países, como Hungría y Eslovaquia, han expresado resistencia, argumentando preocupaciones sobre la seguridad energética y el aumento de precios, calificando la medida como un «suicidio económico» y un «nuevo muro» en el bloque.

Aunque la decisión del Consejo solo requiere una mayoría cualificada, el Parlamento Europeo aún debe votar la ley antes de que sea definitiva. Se espera que el proceso legislativo concluya a finales de año, en un momento en que las importaciones de gas ruso han disminuido significativamente, representando en 2024 apenas un 18% del total de las importaciones de gas de la UE, frente al 45% de 2021.

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