11 de mayo de 2026

La UBA, única universidad latinoamericana en el top 100 mundial, enfrenta desafíos por el desfinanciamiento

En una reciente publicación del ranking QS Quacquarelli Symonds 2025, la Universidad de Buenos Aires (UBA) se ha consolidado como la única representante de América Latina en el top 100 mundial, ocupando el puesto 84.

Sin embargo, la institución ha sufrido una caída de 13 posiciones en comparación con el año anterior, un deslizamiento que muchos atribuyen al ajuste en el financiamiento de la investigación científica por parte del gobierno de Javier Milei.

La UBA destaca en seis indicadores clave, mostrando mejoras en áreas como reputación académica, donde ascendió un puesto hasta la posición 34, y en la proporción de estudiantes por profesor, donde saltó 25 lugares. Más notable aún es su desempeño en los resultados de empleabilidad, donde se sitúa en un impresionante puesto 12 a nivel global, confirmando su valor ante empleadores internacionales y académicos por igual.

A pesar de estas fortalezas, la reciente evaluación refleja una preocupante tendencia en la educación superior del país. La limitación de recursos ha impactado negativamente en indicadores críticos, como las citas por artículo, lo que ha llevado a una disminución en la producción académica a nivel internacional. Este desfinanciamiento ha generado preocupaciones sobre el futuro del sistema de educación superior en Argentina, poniendo de relieve las presiones crecientes que enfrentan las universidades públicas.

Ben Sowter, vicepresidente senior de QS, advirtió sobre la gravedad de la situación, mencionando que «las universidades públicas de Argentina se encuentran bajo presión en medio de problemas de financiamiento, necesidades sociales cambiantes y resultados estudiantiles desiguales». La salida de importantes instituciones como la Universidad de São Paulo (USP), la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Nacional Autónoma de México del ranking resalta aún más la relevancia del logro de la UBA en un contexto desafiante.

A pesar de las dificultades, Sowter reconoció la resiliencia de la UBA en los rankings globales, destacando que «la capacidad de Argentina para competir en los niveles más altos está presente, pero un progreso renovado requerirá abordar las brechas estructurales para que su sector de educación superior invierta en un futuro prometedor».

La comunidad académica y el sector educativo argentino observan con atención el futuro de la UBA y las acciones que se tomarán para sostener su prestigio en el ámbito internacional, en un contexto donde la inversión en ciencia y tecnología es más crucial que nunca.

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