La presión del petróleo amenaza con frenar la desaceleración inflacionaria: la advertencia de la CEPAL
Así lo advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que estimó que el encarecimiento del crudo podría agregar entre 0,9 y 2,5 puntos porcentuales al índice de precios durante 2026, dependiendo de la intensidad del aumento y de cuánto de ese incremento termine reflejándose en los valores internos de los combustibles.

La reciente escalada de los precios internacionales del petróleo, impulsada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, podría convertirse en un nuevo factor de presión sobre la inflación argentina.
El análisis fue presentado en el informe «Impactos en América Latina y el Caribe de las hostilidades recientes en la República Islámica del Irán y sus alrededores», donde el organismo de las Naciones Unidas evaluó las consecuencias económicas que podría tener un shock energético sobre las economías de la región.
De acuerdo con la CEPAL, el impacto no será uniforme. Mientras algunos países podrían registrar efectos limitados, otros enfrentarían un mayor deterioro inflacionario en función del peso que tienen los combustibles dentro de la estructura de consumo y de las políticas públicas aplicadas para amortiguar el aumento de los precios.
Para América Latina y el Caribe, el organismo proyectó que el efecto directo sobre la inflación podría ubicarse entre 0,3 y 4,6 puntos porcentuales, un rango que refleja las diferencias en la dependencia energética y en la capacidad de cada Estado para contener el traslado del incremento internacional hacia los consumidores.
Con el objetivo de estimar ese impacto, la CEPAL elaboró tres escenarios basados en distintos niveles de aumento del precio del barril y en diferentes grados de traspaso a los precios domésticos. La metodología, sustentada en un modelo desarrollado por Goldman Sachs, toma como referencia la participación de los productos energéticos dentro de la canasta de consumo de cada país.
El organismo aclaró que sus cálculos contemplan únicamente el efecto directo sobre la inflación y excluyen factores adicionales que podrían amplificar el fenómeno, como el aumento de costos en otras actividades económicas, la suba de tarifas o eventuales modificaciones en la política económica de cada gobierno.
En el caso argentino, donde los combustibles representan aproximadamente el 6% de la canasta utilizada para medir la inflación, el país quedó ubicado en un nivel intermedio de exposición dentro de la región, en una situación comparable con Chile y Paraguay.
No obstante, la CEPAL señaló que el resultado final dependerá de las decisiones oficiales respecto al mercado de combustibles. Si el Gobierno logra limitar el traslado del aumento internacional mediante mecanismos de regulación o compensación fiscal, el efecto inflacionario podría ser inferior al previsto en sus escenarios.
En ese sentido, el informe recordó que la administración nacional ya recurrió a distintas herramientas para moderar el impacto de las variaciones internacionales, entre ellas la administración de los precios de los combustibles por parte de YPF y la aplicación gradual de los incrementos en el impuesto a los combustibles líquidos.
El organismo también destacó que la inflación argentina mostró señales de desaceleración desde abril, luego del repunte observado entre febrero y marzo. Sin embargo, advirtió que la evolución del mercado petrolero se mantiene como uno de los principales riesgos para sostener esa tendencia durante los próximos meses.
Además del efecto directo sobre los combustibles, la CEPAL alertó que un petróleo más caro podría trasladarse al resto de la economía mediante mayores costos de transporte, logística e importaciones, elevando el precio de numerosos bienes y servicios y generando nuevas presiones sobre el proceso de desinflación que atraviesa el país.
