Granja Tres Arroyos desvinculó a unos 1.000 trabajadores en tres plantas bonaerenses
La nueva ola de despidos profundiza un escenario crítico para la principal empresa avícola, que ya venía atravesando dificultades en distintos puntos de su estructura productiva. Varias de sus plantas permanecen cerradas, paralizadas o trabajando por debajo de sus niveles habituales, mientras los trabajadores enfrentan despidos, suspensiones y períodos de vacaciones obligatorias.

La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo con una masiva reducción de personal en tres establecimientos de la provincia de Buenos Aires. En apenas dos días, la empresa avícola despidió a alrededor de 1.000 trabajadores de las plantas ubicadas en Capitán Sarmiento, El Jagüel y Pilar.
La magnitud de las desvinculaciones fue relevada por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA), que recibió los telegramas de despido y llevó el conflicto ante el Ministerio de Trabajo bonaerense. Según la información sindical, unos 500 empleados fueron afectados en Capitán Sarmiento, cerca de 450 en la planta WADE 2, ex Cresta Roja, de El Jagüel, y otros 50 en el establecimiento de Pinazo, en Pilar.
El caso más grave se registra en El Jagüel, donde la empresa contaba con una dotación cercana a los 500 trabajadores y las desvinculaciones representan aproximadamente el 90% del personal. En Capitán Sarmiento, en tanto, los despidos alcanzaron a la mitad de la plantilla, mientras que en Pilar la cantidad de empleados se redujo de unos 300 a 250.
Frente al impacto de las medidas, representantes de la empresa, dirigentes gremiales y funcionarios del Ministerio de Trabajo de la provincia mantendrán este viernes una audiencia en La Plata. El objetivo será analizar la situación y buscar alternativas frente a un conflicto que afecta directamente a cientos de familias.
La compañía justificó los despidos argumentando una fuerte caída de la actividad que, según sostuvo, responde a factores extraordinarios y ajenos a su voluntad. El mismo argumento había sido utilizado semanas atrás para explicar las desvinculaciones efectuadas en la planta de Concepción del Uruguay.
En los telegramas enviados a los trabajadores, Granja Tres Arroyos también hizo referencia a problemas operativos y conflictos colectivos que, de acuerdo con la empresa, provocaron una disminución de la producción y de los niveles de faena, agravando su situación económica.
La firma aseguró además que había puesto en marcha distintas medidas para intentar sostener la actividad y preservar los puestos de trabajo, pero sostuvo que esas acciones no fueron suficientes. En ese contexto, planteó como necesaria una reorganización de su estructura y una reducción de la cantidad de trabajadores.
