18 de junio de 2026

La ONU calificó la situación en Haití como la «peor crisis del hemisferio occidental»

El máximo representante de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, ha lanzado una severa advertencia sobre la situación en Haití, describiéndola como «la crisis más profunda de todo el hemisferio occidental» y la tercera más grave a nivel mundial, únicamente detrás de los conflictos en Palestina y Sudán. Según sus declaraciones, unos 6,4 millones de haitianos requieren ayuda humanitaria de forma urgente.

Durante una visita oficial a la nación caribeña, Guterres señaló en rueda de prensa que el origen de esta crisis generalizada es la inseguridad, fomentada por grupos armados que «aterrorizan» a la población civil. Esta ola de violencia, subrayó, ha forzado el desplazamiento interno de aproximadamente 1,5 millones de personas.

«En unos momentos dejaré su país, pero lo que he presenciado no se borrará de mi memoria», expresó con pesar el secretario general, quien recalcó que para los haitianos «cada jornada es una batalla por la supervivencia».

Hambre aguda y violencia contra la mujer

Guterres también alertó que cerca de seis millones de personas en Haití padecen inseguridad alimentaria grave. «He conversado con numerosos hombres, mujeres y niños que apenas pueden comer una vez al día», relató.

En cuanto a los sectores más vulnerables, el alto funcionario detalló que más de 20 mujeres y niñas «son agredidas a diario». Asimismo, denunció que el reclutamiento de menores por parte de las pandillas se ha triplicado, hasta el punto de que «uno de cada dos integrantes de estas bandas es un niño».

«Vergonzosa» indiferencia mundial

Ante este crítico panorama, el jefe de la ONU lamentó que el plan de respuesta humanitaria para Haití sea actualmente el programa de Naciones Unidas «con menor financiación» del mundo, ya que solo se ha cubierto una cuarta parte de los 880 millones de dólares necesarios para la emergencia.

«Haití no está pidiendo limosna. Haití exige que el mundo cumpla sus promesas. Y Haití no puede seguir esperando. La vergüenza más grande no es la violencia de las bandas. La mayor vergüenza es la indiferencia de un mundo que por demasiado tiempo ha decidido mirar hacia otro lado», sentenció.

Peseese a las alarmantes cifras, Guterres reconoció algunos avances institucionales, como la recuperación de barrios enteros del centro de Puerto Príncipe por parte de las autoridades y el hecho de que el Consejo de Ministros volviera a sesionar en el Palacio Nacional tras más de tres años, algo que calificó como «el símbolo del regreso progresivo del Estado».

En relación a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), una misión aprobada por la ONU para combatir a los grupos criminales con un despliegue máximo de 5.500 efectivos de distintos países, Guterres indicó que representa una «oportunidad real para reducir la violencia y restaurar la autoridad del Estado». No obstante, insistió en que el bajo nivel de financiación (24%) demuestra que la comunidad internacional no está plenamente comprometida con el país caribeño.

«Y debo decir que, al observar a las tropas que forman parte de la Fuerza de Represión de Pandillas, veo efectivos de Chad, Jamaica y próximamente de Bangladés; sin embargo, no veo contribuciones de los países desarrollados. Creo que es momento de que las naciones en desarrollo comiencen a participar en este tipo de operaciones, porque es fundamental demostrar que todos tenemos un papel relevante en en el mundo actual», concluyó Guterres.

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