La Libertad Avanza desplaza al PRO en la Ciudad y el peronismo consolida su base electoral
Con una participación moderada y resultados ajustados, el mapa político porteño exhibe un reordenamiento profundo tras las elecciones legislativas.

Con el 82,7% de las mesas escrutadas, los primeros resultados de las elecciones legislativas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires marcan un giro político de alto impacto: La Libertad Avanza, con Manuel Adorni a la cabeza, se posiciona como la fuerza más votada, desplazando al PRO, histórico dominador del distrito durante las últimas dos décadas.
El vocero presidencial alcanza el 30,09% de los votos, apenas por encima del 27,40% cosechado por Leandro Santoro, representante del peronismo porteño bajo el sello de Unión por la Patria.
El dato más significativo de la jornada es la fuerte caída del PRO, que, con Silvia Lospennato como candidata, obtuvo tan solo un 15,90% de los sufragios. Se trata de la peor performance electoral del partido fundado por Mauricio Macri desde su irrupción en la política local, marcando así el cierre de un ciclo de hegemonía en la ciudad. La fragmentación del espacio también se evidenció en la candidatura independiente del exjefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, que, sin el respaldo del partido amarillo, logró apenas un 8,06%.
Por su parte, el Frente de Izquierda, con Vanina Biasi como referente, obtuvo un discreto 3,17%, confirmando su dificultad para consolidarse como una opción competitiva en el electorado porteño.
Otro elemento clave de la jornada fue la baja participación, que apenas superó el 50% del padrón, lo que representa una caída de 20 puntos respecto a los comicios de 2023. Esta merma en la concurrencia podría haber influido en los resultados generales, beneficiando a los espacios con bases de votantes más movilizadas.
El escenario electoral en la Ciudad refleja un cambio de paradigma: mientras La Libertad Avanza capitaliza el desgaste del oficialismo local y se afirma como una nueva fuerza dominante, el peronismo mantiene su caudal habitual de votos, y el PRO enfrenta una crisis de representación que pone en duda su futuro protagonismo en el distrito que supo gobernar durante veinte años.
