19 de octubre de 2026

La inversión sigue en retroceso: cayó 5,4% en agosto y 7,9% en el acumulado anual

Los datos de agosto muestran una desaceleración de la caída, pero todavía no un cambio de tendencia. La inversión continúa siendo uno de los puntos pendientes para consolidar una recuperación económica que, hasta el momento, enfrenta dificultades para traducirse en un aumento sostenido del gasto productivo.

La inversión real volvió a mostrar números negativos en agosto: cayó 5,4% interanual y alcanzó los US$7.515 millones, según el relevamiento del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF). Con este resultado, la inversión acumula una disminución del 7,9% entre enero y agosto, reflejando la persistencia de un escenario de debilidad en la formación de capital.

El dato adquiere mayor relevancia al observar su peso sobre la economía. Durante agosto, la inversión representó el 18,6% del PBI, una proporción que, de acuerdo con el análisis privado, todavía se encuentra por debajo de lo necesario para sostener una expansión económica consistente.

Uno de los principales focos de deterioro estuvo en maquinaria y equipos, componente clave para ampliar la capacidad productiva. Este rubro registró una caída del 4,1% interanual en agosto. La baja alcanzó tanto a los equipos de origen nacional, que retrocedieron 5,3%, como a la maquinaria importada, cuya adquisición disminuyó 3,1%. En el acumulado del año, la contracción de este segmento llega al 11,4%.

La construcción tampoco logró revertir su comportamiento negativo. La inversión en este sector cayó 7,1% interanual en agosto, su mayor retroceso de los últimos cuatro meses, y acumula una disminución del 3,6% durante los primeros ocho meses de 2026.

El informe de OJF advierte así sobre una diferencia entre la moderación del ritmo de caída y una verdadera recuperación. Si bien el retroceso general de la inversión fue menor que en meses anteriores, el resultado todavía no permite hablar de una recuperación sostenida. Parte de esa mejora relativa respondió a que las importaciones de maquinaria y equipos disminuyeron a un ritmo menor.

El comportamiento de la construcción, en cambio, expone una de las principales fragilidades del escenario actual. La nueva contracción del sector muestra que todavía no aparecen señales suficientemente firmes de reactivación, mientras que la inversión productiva continúa condicionada por el desempeño general de la economía y por las condiciones macroeconómicas.

Para los próximos meses, OJF contempla la posibilidad de que la caída continúe desacelerándose si mejora el nivel de actividad y se estabilizan las variables macroeconómicas. Sin embargo, el escenario todavía presenta interrogantes respecto de la velocidad con la que esa eventual mejora podría trasladarse a nuevas decisiones de inversión.

En ese contexto, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como uno de los instrumentos sobre los que el Gobierno deposita expectativas para modificar el panorama. La ejecución de los proyectos contemplados bajo ese régimen podría aportar capital en sectores estratégicos y compensar parcialmente la debilidad de la inversión manufacturera.

El punto central, sin embargo, estará en la concreción de esos proyectos. La existencia de anuncios y planes de inversión no garantiza por sí misma un aumento inmediato de la formación de capital. Para que la tendencia se revierta, será determinante que las iniciativas efectivamente se ejecuten y que la mejora macroeconómica genere condiciones suficientes para que las empresas amplíen su capacidad productiva.

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