27 de junio de 2026

La interna avanza: Manuel Adorni, ¿se va o se queda?

Lo que inicialmente se presentaba como una disputa de interpretaciones dentro de La Libertad Avanza hoy parece encaminarse hacia una definición política. Las conversaciones ya no giran exclusivamente en torno a si Adorni dejará su cargo, sino sobre quién asumirá la compleja tarea de reemplazarlo en un contexto marcado por tensiones internas y desgaste institucional.

La situación de Manuel Adorni dentro del Gobierno atraviesa su momento más delicado. Tras semanas de especulaciones, versiones cruzadas y señales contradictorias desde distintos sectores del oficialismo, en la Casa Rosada comenzó a consolidarse una idea que hasta hace poco parecía incierta: la continuidad del jefe de Gabinete estaría llegando a su fin.

Entre los nombres que circularon para sucederlo aparecieron figuras de peso dentro del gabinete. Primero surgió la posibilidad de que el canciller Pablo Quirno desembarcara en la Jefatura de Gabinete, respaldado por su cercanía con el presidente Javier Milei. Más tarde también cobró fuerza la alternativa de Sandra Pettovello, una de las funcionarias de mayor confianza del mandatario. Sin embargo, ambas opciones fueron perdiendo impulso con el paso de los días, ya sea por decisión propia de los involucrados o porque el Ejecutivo considera que cumplen roles estratégicos difíciles de reemplazar.

En ese escenario, comenzó a ganar terreno una figura que reúne consenso entre distintos sectores del oficialismo: Diego Santilli. El actual ministro del Interior aparece como el dirigente con mayor capacidad para administrar una etapa de transición marcada por conflictos políticos y desafíos de gestión. Dentro del Gobierno destacan especialmente su experiencia negociadora y su habilidad para construir puentes con distintos actores parlamentarios.

La eventual llegada de Santilli también es vista como una herramienta para contener las diferencias que vienen aflorando entre la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial Santiago Caputo, dos de las figuras más influyentes del esquema de poder libertario.

La única incógnita que permanece abierta es el momento elegido para formalizar la decisión. Algunas versiones sostienen que el anuncio podría concretarse en las próximas horas, mientras que otras señalan que el Presidente preferiría esperar su regreso al país tras la gira internacional que incluye actividades en España y una próxima participación en la cumbre del Mercosur en Paraguay.

La situación de Adorni se volvió aún más compleja por la presión política que enfrenta en el Congreso. Los pedidos de interpelación impulsados por la oposición y la posibilidad de una moción de censura incrementaron el desgaste de un funcionario que, además, quedó expuesto por la controversia en torno a su declaración jurada patrimonial.

A ese escenario se sumó un factor inesperado: las críticas provenientes desde el propio oficialismo. La ministra de Seguridad y referente parlamentaria Patricia Bullrich fue una de las pocas voces libertarias que cuestionó públicamente la actitud del jefe de Gabinete frente a las acusaciones. Sus declaraciones marcaron un quiebre en la estrategia de respaldo cerrado impulsada por Milei y su entorno más cercano.

La exigencia para que Adorni regularizara la presentación de su documentación patrimonial no solo profundizó las tensiones internas, sino que también alimentó las especulaciones sobre su futuro político. En los pasillos de Balcarce 50 ya se habla menos de una eventual salida y más de cómo se administrará el día después.

Mientras tanto, la definición sigue pendiente. Pero en un Gobierno atravesado por disputas de poder, cuestionamientos éticos y desafíos legislativos, la figura de Manuel Adorni parece haberse convertido en el epicentro de una crisis que excede su situación personal y expone las dificultades de coordinación dentro de la propia administración libertaria.

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