La industria cordobesa sigue en retroceso: la mitad de las empresas empeoró y crecen los recortes de personal
Los datos del relevamiento evidencian que la industria cordobesa continúa enfrentando importantes obstáculos para consolidar su recuperación. La caída de la producción, la reducción del empleo y las dificultades para sostener las inversiones afectan especialmente a las empresas de menor tamaño, que cuentan con menos margen para afrontar un contexto de demanda debilitada y elevados costos.

La actividad industrial en Córdoba continúa atravesando un escenario complejo. Según un relevamiento de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), el 51% de las empresas considera que su situación empeoró en comparación con el año pasado.
Mientras que más del 30% redujo su cantidad de empleados durante el tercer trimestre de 2026. Las micro y pequeñas compañías son las más afectadas por las dificultades económicas y productivas.
El informe Pulso Productivo, realizado por la UIC junto con Perspectivas Sociales, refleja que la recuperación del sector todavía es limitada y desigual. Entre julio y septiembre, el 36% de las industrias registró una disminución de su producción, el 38% mantuvo los mismos niveles de actividad y apenas el 26% consiguió aumentarlos.
Si bien los indicadores muestran una mejora moderada frente al trimestre anterior, la situación sigue siendo preocupante. En la comparación interanual, solo el 22% de las empresas afirmó haber mejorado, mientras que el 27% señaló que su realidad se mantuvo sin cambios.
Las empresas más pequeñas enfrentan el panorama más difícil. Entre las microindustrias, el 60% manifestó que su situación empeoró durante el último año. Además, el 41% de estas compañías trabaja por debajo del 50% de su capacidad instalada, una señal de las dificultades para sostener los niveles de producción. En cambio, las empresas medianas y grandes muestran un desempeño más favorable, con una mayor utilización de sus instalaciones y mejores perspectivas de recuperación.
Las diferencias también se observan entre las distintas actividades económicas. Los sectores de software y alimentos y bebidas presentan resultados más positivos, mientras que las industrias vinculadas con las autopartes, la maquinaria agrícola y la producción audiovisual atraviesan mayores dificultades.
Menos empleo y mayores dificultades para sostener la actividad
El deterioro industrial también tiene consecuencias directas sobre el mercado laboral. Durante el tercer trimestre de 2026, el 31% de las empresas consultadas redujo su personal, el 55% mantuvo la cantidad de trabajadores y apenas el 14% incorporó nuevos empleados.
Las microempresas registraron el impacto más fuerte: el 41% disminuyó su plantilla laboral. En las pequeñas, medianas y grandes compañías, la proporción de firmas que recortaron puestos de trabajo fue del 23% en cada grupo.
La falta de demanda aparece como el principal problema para el sector, mencionada por el 44% de las industrias encuestadas. En segundo lugar se ubica la presión impositiva, señalada por el 41%. También preocupan los costos laborales y financieros, ambos mencionados por el 18% de las empresas, mientras que el 12% apuntó a la competencia derivada de las importaciones.
Las dificultades varían de acuerdo con la situación de cada compañía. Las firmas que logran crecer y concretar inversiones identifican la carga tributaria como uno de sus principales obstáculos. En cambio, aquellas que registran caídas productivas y reducen sus planteles laborales enfrentan mayores problemas por la debilidad del consumo y la competencia de productos importados.
Las perspectivas para los próximos doce meses tampoco muestran un panorama alentador. El 35% de las empresas prevé que la actividad continuará cayendo, otro 35% espera que se mantenga estable y el 30% restante confía en alcanzar un crecimiento.
La incertidumbre también se refleja en los planes de inversión. Entre las micro y pequeñas industrias, el 31% considera realizar inversiones para expandirse, mientras que el 25% buscaría destinar recursos a mantener su capacidad productiva. En las medianas y grandes empresas, los porcentajes ascienden al 41% y al 38%, respectivamente.
