14 de julio de 2026

La imagen de Milei se resiente: caída de 4 puntos en julio y aumento de la percepción negativa

El último relevamiento de la consultora Giacobbe confirma una tendencia que comienza a preocupar en el oficialismo: la imagen positiva del presidente Javier Milei retrocedió 4 puntos en julio y se ubica en el 44%, mientras que la negativa creció hasta el 48%.

El sondeo, realizado entre el 24 y el 28 de julio sobre 2.500 casos con un margen de error del 2%, refleja que solo un 6,5% mantiene una percepción “regular” sobre el mandatario.

La lectura del propio Jorge Giacobbe apunta a una polarización persistente: “La positiva y negativa andan ahí, enroscadas y juntitas. Es el síntoma de la polémica que despierta el personaje. Hay rayones, pero no quiebres”, advirtió. Sin embargo, el crecimiento de la imagen negativa constituye un indicio de desgaste en un gobierno que aún transita sus primeros meses de gestión.

Aunque el consultor aclara que las variaciones ocurren dentro de un rango estable —la positiva oscila entre 44% y 50%—, el incremento del rechazo no es un dato menor. Se produce, además, en un contexto de ajuste económico que, si bien conserva cierta legitimidad social, empieza a generar dudas sobre su efectividad.

El límite del sacrificio

La misma consultora había medido en junio las percepciones sobre el ajuste libertario. Allí, un 43,2% consideró que “tiene mucho sentido” y espera resultados en el corto plazo, mientras que un 39,2% lo juzgó como “el camino incorrecto”. Otro 15,5% expresó que desearía que “tuviera sentido”, aunque duda de sus efectos. Para Giacobbe, esta relación entre “esfuerzo y esperanza” define la tolerancia social al ajuste: una “frontera de dolor” que, por ahora, Milei no ha cruzado, pero cuya estabilidad es frágil.

El problema para el oficialismo es que la confianza no es inagotable. La caída de imagen, aunque leve, coincide con un clima de expectativas en tensión: la población empieza a demandar señales concretas de mejora, no solo promesas. Si el ajuste continúa sin traducirse en beneficios palpables, la frontera de tolerancia puede quebrarse, debilitando el núcleo de apoyo que sostiene la narrativa presidencial.

El informe de Giacobbe expone un escenario ambivalente: Milei mantiene una base fiel y un discurso disruptivo que todavía moviliza, pero enfrenta un riesgo latente de erosión política. El desgaste, aunque gradual, es visible.

Y en un país donde la paciencia social tiene plazos cortos, cada punto que se pierde en las encuestas es mucho más que un número: es un síntoma de que el relato del sacrificio comienza a chocar con la urgencia del bolsillo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *