15 de junio de 2026

La Iglesia habló contra la insensibilidad del gobierno, la grieta y el hábito de odiar

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció un duro mensaje durante la Misa del Tedeum, donde puso en relieve la insensibilidad del gobierno nacional y la grieta y argumentó que no hay acto más corrupto que el «habito de odiar». El ministro católico, realizó un contundente llamado a la reflexión de la clase política gobernante, con fuertes críticas y en presencia de Javier Milei.

En el aire se respiraba tensión. La tensión política y los rumores de peleas internas en el oficialismo fue el común denominador de la ceremonia. Javier Milei asistió al Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana y escuchó sin inmutarse el mensaje del arzobispo Jorge García Cuerva.

En su alocución, el sacerdote instó a la dirigencia a «tomarse en serio las parálisis de nuestro pueblo» y a evitar acciones «divorciadas de la ciudadanía de a pie», en clara alusión a los recientes aumentos salariales de funcionarios: “Nuestra gente está haciendo un esfuerzo muy grande no podemos nosotros hacernos los tontos; hay que acompañar con hechos y no solo con palabras ese enorme esfuerzo; por eso siguen doliendo algunas acciones de la dirigencia divorciadas de la ciudadanía de a pie, como los tan comentados autoaumentos de sueldos de hace algunas semanas”, lanzó luego, en una clara referencia al incremento salarial del Senado y del Ejecutivo.

García Cuerva advirtió sobre las «consecuencias nefastas» de postergar soluciones a problemas urgentes como la malnutrición infantil, la falta de escolarización y la situación de los jubilados, señalando que «un precio muy alto a pagar que no nos podemos permitir».

“Para que la acción de gracias sea posible, tenemos que tomarnos en serio las parálisis de nuestro pueblo. Sabemos que hay parálisis que no se pueden procrastinar. Su postergación, en nombre de un futuro prometedor, generarían consecuencias nefastas por irreversibles en la vida de las personas y, por tanto, de toda la sociedad», dijo.

El arzobispo también hizo un llamado a superar la «grieta», denunciando la «doble vara» y la «manipulación», y pidió a Dios que «nos preserve de las manos manchadas de sangre por el narcotráfico, las manos sucias de la corrupción y la coima, las manos en el bolsillo del egoísmo y la indiferencia».

El arzobispo citó al papa Francisco al pedir “que la grieta se termine, no con silencios y complicidades, sino mirándonos a los ojos, reconociendo errores y erradicando la exclusión”, e invitó a “una alianza social para la esperanza, que sea inclusiva y no ideológica”. “Para eso, y entre otras cosas, deberemos desterrar la conocida “doble vara” que no nos permite ser ecuánimes, porque nos expresamos desde el prisma partidista que nos empaña, nos obnubila y nos hace injustos, y terminamos defendiendo lo indefendible”, añadió García Cuerva.

El discurso del arzobispo incluyó referencias explícitas y un llamado a la unidad nacional, García Cuerva instó a «generar todas las acciones de gobierno y políticas públicas necesarias» para mejorar la vida de los argentinos, y concluyó advirtiendo que «hay pocas cosas que corrompen y socaban más a un pueblo que el hábito de odiar».

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