La fábrica de papas fritas anunció el cierre de su planta en Vicente López y el despido de 100 empleados
El cierre de la planta de Lamb Weston en Munro, partido de Vicente López, y el despido de unos 100 trabajadores se suma a una seguidilla de cesantías que golpean al sector industrial argentino y refuerzan las señales de un proceso de reconfiguración productiva marcado por la reducción de costos y la concentración de operaciones.

La decisión de la multinacional estadounidense de papas fritas congeladas deja en evidencia cómo, en el actual contexto económico, incluso empresas con inversiones recientes optan por achicar su presencia territorial para sostener márgenes de rentabilidad, consignó Infogremiales.
La compañía, que hasta ahora operaba con dos plantas en la provincia de Buenos Aires, confirmó que concentrará toda su producción para América Latina en la moderna fábrica de Mar del Plata, inaugurada hace pocos meses tras una inversión de 320 millones de dólares.
Desde la empresa explicaron que el cierre de Munro responde a una estrategia global destinada a “mejorar la eficiencia operativa y del capital”, un argumento cada vez más recurrente en un escenario de retracción del consumo, aumento de costos y menor previsibilidad económica.
Si bien Lamb Weston destacó que la planta marplatense cuenta con tecnología de última generación, opera las 24 horas y genera 250 empleos directos, el impacto social del cierre en el conurbano bonaerense es significativo. La pérdida de 100 puestos de trabajo formales no solo afecta a las familias involucradas, sino que también debilita el entramado productivo local y reduce la actividad económica en una zona históricamente industrial.
El anuncio se produce, además, en un contexto nacional de ajuste, apertura económica y caída de la demanda interna, donde muchas empresas priorizan la centralización de procesos y la reducción de estructuras antes que la expansión. Aunque la firma aseguró que los trabajadores despedidos recibirán indemnizaciones conforme a la normativa vigente, el dato no alcanza a neutralizar el impacto de una decisión que profundiza la precarización laboral y la incertidumbre sobre el futuro del empleo industrial.
La concentración de la producción en Mar del Plata, presentada como una apuesta al crecimiento futuro y a la competitividad global, contrasta con la realidad inmediata de cierre de plantas y despidos. El caso de Lamb Weston refleja una tendencia más amplia: en un modelo económico que privilegia la eficiencia financiera, la industria nacional enfrenta el riesgo de perder capacidad instalada, diversidad territorial y puestos de trabajo calificados, con consecuencias que trascienden a una sola empresa.
