«La demagogia no es rentable en política»: España acusa a Italia de sacar rédito político de la crisis migratoria en Ceuta
El canciller español José Manuel Albares cuestionó duramente la decisión de Roma de controlar a viajeros procedentes de España tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta. Consideró la medida injustificada y sostuvo que responde a intereses electorales internos del Gobierno de Giorgia Meloni.

El Gobierno español elevó el tono de sus críticas contra Italia por su reacción ante la crisis migratoria registrada en Ceuta. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, acusó a Roma de actuar con falta de solidaridad y de intentar convertir una situación de gravedad europea en una herramienta de política interna.
Durante su intervención ante la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados, Albares cuestionó especialmente la decisión italiana de establecer controles sobre los viajeros provenientes de España luego de la llegada masiva de migrantes a territorio ceutí.
El funcionario calificó la medida de “arbitraria” y consideró que representa un agravio que no tiene justificación. Según explicó, las autoridades italianas conocen las particularidades de las fronteras españolas en el norte de África y saben que los mecanismos de control existentes en Ceuta y Melilla garantizan el funcionamiento del espacio Schengen.
España recuerda su respaldo a Italia durante la crisis de Lampedusa
Albares utilizó como argumento la respuesta que España tuvo frente a la crisis migratoria que afectó a Italia en 2023, cuando miles de personas llegaron a la isla de Lampedusa.
El ministro recordó que en aquel momento España ocupaba la Presidencia del Consejo de la Unión Europea y respaldó a Italia, pero evitó considerar el fenómeno exclusivamente como un problema de ese país.
La posición española, explicó, fue entender aquella situación como una crisis que involucraba al conjunto de la Unión Europea y que debía ser abordada mediante una respuesta común basada en la cooperación entre los Estados miembros.
Para Albares, la reacción actual de Italia se aleja de esa lógica de solidaridad europea.
Críticas a Meloni y advertencia sobre la política migratoria
El canciller español vinculó la decisión del Gobierno de Giorgia Meloni con intereses electorales internos, acusándolo de intentar obtener beneficios partidarios a partir de una cuestión especialmente sensible como la inmigración.
Albares sostuvo que utilizar una crisis migratoria con fines políticos no constituye una conducta responsable y advirtió que la estrategia puede terminar siendo contraproducente.
El enfrentamiento evidencia además una tensión más amplia dentro de la Unión Europea: mientras algunos gobiernos reclaman mayores controles nacionales frente a la inmigración, otros insisten en que la gestión de las fronteras exteriores debe abordarse como una responsabilidad compartida.
El ministro español también dirigió críticas hacia Dinamarca, a la que recordó el respaldo que España brindó a su soberanía e integridad territorial frente a las reclamaciones estadounidenses sobre Groenlandia.
En ese contexto, Albares lanzó un mensaje que apunta directamente al principio de cooperación comunitaria: sin solidaridad entre los países miembros, el proyecto europeo pierde uno de sus principales pilares.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una disputa que atraviesa a la UE: cómo responder ante las crisis migratorias sin convertirlas en conflictos bilaterales ni en instrumentos de competencia política interna. Para Madrid, la reacción italiana demuestra que la falta de una política migratoria verdaderamente común sigue siendo uno de los puntos débiles del bloque.
