La construcción en crisis: perdió 1 de cada 6 empleos registrados durante el 2024
Este descenso se enmarca dentro de un contexto más amplio, donde el acumulado de los primeros diez meses del año muestra una disminución alarmante del 29% en comparación con el mismo período de 2023.

La actividad de la construcción en el país está viviendo uno de sus momentos más críticos, con una caída interanual del 24,5% registrada en octubre de 2024, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Los números son contundentes y revelan la magnitud de la crisis. El consumo de insumos para la construcción ha experimentado bajas significativas en varios rubros, siendo los artículos sanitarios de cerámica los más afectados, con una caída del 51,2%. Otros materiales, como mosaicos graníticos y calcáreos, hierro y hormigón, también presentan descensos preocupantes, que oscilan entre el 27% y el 34,9%.
El sector no solo enfrenta una crisis de actividad, sino que también ha visto una drástica reducción en el número de puestos de trabajo registrados. En septiembre de 2024, el empleo en la construcción cayó un 15,9% interanual, y en el acumulado enero-septiembre, la baja se eleva al 17,6%. Este descenso en la ocupación pone en evidencia la fragilidad del sector, que ha sido uno de los motores de la economía en años anteriores.
A pesar de este panorama desalentador, las expectativas para los próximos meses son variadas. Según una encuesta cualitativa, el 61,7% de las empresas de obras privadas no prevé cambios en la actividad para el período noviembre 2024-enero 2025. Solo un 20,8% estima que habrá un aumento, mientras que un 17,5% anticipa una disminución. En el ámbito de la obra pública, el 56% de las empresas también considera que la actividad se mantendrá estable.
Las causas detrás de estas expectativas son diversas. Las empresas que prevén un aumento en la actividad privada citan el crecimiento de la economía y la estabilidad de precios como factores clave. Por el contrario, aquellas que anticipan una caída mencionan la disminución de la actividad económica y los altos costos de construcción como principales obstáculos.
En términos de personal, la mayoría de las empresas, tanto en la obra privada como pública, no anticipan cambios significativos en la cantidad de empleados. Sin embargo, un porcentaje considerable de empresarios reconoce la necesidad de políticas que incentiven al sector, destacando la estabilidad de precios y la reducción de cargas fiscales como prioridades.
El acceso al crédito, un factor crucial para la reactivación, también se presenta como una preocupación. Un 35,8% de las empresas privadas no toma créditos, mientras que un 39,2% estima que no variarán sus necesidades crediticias en los próximos meses. La mayoría de los créditos solicitados provienen del sistema bancario, tanto público como privado.
En conclusión, la construcción se encuentra en una encrucijada, enfrentando caídas históricas en actividad y empleo. Las expectativas para el futuro son inciertas y dependen en gran medida de la evolución de la economía y las políticas que se implementen para apoyar a este sector vital. Sin un cambio significativo, la recuperación parece lejana, y los efectos de esta crisis podrían prolongarse en el tiempo, aumentando la presión sobre trabajadores y empresas que dependen de esta industria.
