28 de julio de 2026

La Confederación General del Trabajo impulsa su cuarto paro nacional en rechazo a las políticas de Javier Milei

La medida de fuerza afecta de manera directa al transporte, la actividad industrial, el comercio y distintos servicios, con el objetivo de influir en el debate legislativo sobre modificaciones sustanciales a la normativa laboral.

La central sindical lleva adelante su cuarta huelga general desde el inicio del gobierno libertario, esta vez en oposición al proyecto de reforma laboral que se discute en el Congreso.

El paro, convocado por 24 horas y sin movilización oficial por parte de la conducción cegetista, coincide con el tratamiento en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina de la iniciativa que ya cuenta con media sanción. La propuesta genera un amplio rechazo en el ámbito sindical, que advierte sobre posibles retrocesos en derechos laborales.

En el Área Metropolitana, la suspensión de colectivos, trenes, taxis y subtes complica la circulación de trabajadores y repercute en la actividad productiva y comercial. Se prevé una merma significativa en el movimiento económico a lo largo de la jornada.

Desde la sede de Azopardo, Jorge Sola, integrante del triunvirato de la CGT, ratificó la contundencia de la protesta y aseguró que el país quedará prácticamente paralizado. Acompañado por dirigentes gremiales de distintos sectores, remarcó que la organización no rechaza de plano una reforma, pero sí cualquier modificación que implique resignar conquistas laborales.

En paralelo, gremios como la UOM, el sindicato de Aceiteros y el de Pilotos, junto con la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma y la Central de Trabajadores de la Argentina, convocaron a una movilización frente al Congreso de la Nación Argentina. La modalidad replica la protesta realizada días atrás, cuando el Senado abordó la iniciativa.

Por su parte, Hugo “Cachorro” Godoy, referente de la CTA Autónoma, cuestionó la validez constitucional del tratamiento parlamentario del proyecto. Señaló que el debate en sesiones extraordinarias no sería procedente y criticó la brevedad del tiempo otorgado a las centrales obreras para exponer sobre un texto que supera los 200 artículos.

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