24 de mayo de 2026

La CGT se alineó con Fuerza Patria y prometió “reventar las urnas”: el sindicalismo contra la reforma laboral de Milei

El acto con Taiana deja un doble saldo: por un lado, la CGT ratifica su rol como garante político del peronismo, convirtiéndose en caja de resonancia electoral; por otro, evidencia que el conflicto con el Gobierno no será solo en el Congreso, sino también en la arena social, donde el sindicalismo conserva una capacidad de movilización que Milei no puede ignorar.

Ph: Agencia NA

La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a mostrarse como actor político de peso al realizar un acto en su histórica sede de la calle Azopardo junto a Jorge Taiana, primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de Fuerza Patria.

El encuentro, que reunió a referentes gremiales y dirigentes políticos, dejó dos mensajes claros: un llamado a votar masivamente por el peronismo este 26 de octubre y un rechazo frontal a la reforma laboral que Javier Milei anunció para después de las elecciones.

El tono combativo no sorprendió: desde el Salón Felipe Vallese, los dirigentes sindicales hicieron explícita su apuesta electoral. Héctor Daer instó a los afiliados a “reventar las urnas” para ganar ahora y proyectar 2027, mientras que Taiana, en su discurso de cierre, sostuvo que “el Gobierno ya fracasó” y denunció que la baja de la inflación es “ficticia”, producto de un empobrecimiento generalizado. El mensaje no solo buscó cuestionar al oficialismo, sino también revitalizar la mística peronista frente a los diagnósticos que anuncian su desgaste.

El respaldo sindical a Fuerza Patria confirma que la CGT no se limita a defender conquistas laborales en el plano institucional: interviene de lleno en la disputa política, condicionando la agenda y marcando líneas rojas al Gobierno. La reforma laboral, eje de las críticas de Palazzo y “Huguito” Moyano, fue presentada como un ataque directo a los derechos conquistados, en sintonía con la histórica resistencia sindical a cualquier flexibilización inspirada por el FMI.

Sin embargo, el acto también expuso las tensiones internas dentro del peronismo. Palazzo fue el único en reivindicar abiertamente a Cristina Kirchner, mientras la mayoría de la dirigencia cegetista juega sus fichas en torno a Axel Kicillof. Esa división, que se esconde bajo la fachada de unidad frente a Milei, muestra que la estrategia electoral del sindicalismo no está exenta de pujas de poder y de cálculos de supervivencia política.

El oficialismo, por su parte, observa con cautela. Milei sabe que el sindicalismo organizado es uno de los pocos núcleos de poder que resiste su narrativa de ruptura. Por eso, la reforma laboral no fue anunciada antes de las elecciones: hacerlo podría activar una respuesta más contundente de la CGT, que con actos como el de hoy advierte que está dispuesta a salir a la calle si el Ejecutivo avanza por esa vía.

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