25 de mayo de 2026

Kicillof, Massa y Máximo Kirchner sellan el primer gesto de unidad peronista

En una reunión clave en La Plata, los principales referentes del PJ bonaerense acordaron avanzar en la conformación de un frente electoral con listas consensuadas y una narrativa unificada: frenar el ajuste libertario. El próximo paso será definir el reglamento partidario.

Ph: La Nueva Provincia

En un clima cargado de urgencia política y tensiones internas no resueltas, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa se reunieron este lunes en la Casa de Gobierno de La Plata con un objetivo central: ordenar el mapa electoral del peronismo bonaerense de cara a las elecciones provinciales del 7 de septiembre.

Fue el segundo encuentro en menos de 72 horas entre los principales actores del Frente de Todos (ahora en fase de reconstrucción), y dejó un mensaje nítido: hay voluntad de unidad, aunque aún falte resolver heridas del pasado.

Según trascendió, los dirigentes coincidieron en la necesidad de consolidar un frente que no solo articule políticamente al peronismo, sino que funcione como una barrera institucional y territorial contra las políticas de ajuste del gobierno nacional. “La tarea es sumar fuerzas para frenar a Milei”, dijo Kicillof, marcando el tono que dominará la campaña.

La reunión sirvió para definir una agenda común con eje en los efectos económicos y sociales del programa libertario: despidos masivos, cierre de industrias, licuación de salarios, recortes en obra pública, caída de consumo y deterioro en los servicios públicos. La narrativa que construyen los dirigentes busca interpelar desde la experiencia concreta del electorado, en especial en el conurbano, donde el impacto de las políticas nacionales es más visible y el voto peronista aún tiene raíces profundas.

Uno de los puntos centrales del acuerdo fue avanzar en el armado de listas consensuadas con integración de todos los sectores del frente, con “firmas cruzadas” que garanticen representatividad sin fragmentación. En palabras del periodista Alan Longy, “la última palabra la tendrá la junta electoral partidaria y luego los apoderados”, dejando entrever que el proceso estará fuertemente institucionalizado, pero con control político centralizado.

También se definió quiénes conducirán la ingeniería electoral: Máximo Kirchner, Verónica Magario, Mariel Fernández, Federico Otermín y Gabriel Katopodis tendrán a cargo la conformación del nuevo frente peronista, en una mezcla de kirchnerismo duro, peronismo territorial e intendentes con peso propio. El perfil del equipo elegido sugiere una apuesta por lo territorial y lo operativo, por sobre las disputas ideológicas abiertas tras el final del gobierno del Frente de Todos.

La reunión pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles, cuando se definirá el reglamento del frente. Mientras tanto, los distintos sectores aceleran conversaciones municipales y seccionales para cerrar acuerdos en tiempo récord. La posibilidad de internas no está descartada, pero todo indica que se buscará evitar enfrentamientos innecesarios, al menos en los distritos más calientes.

Desde lo simbólico, el encuentro marcó el regreso de Sergio Massa a la mesa chica del armado bonaerense, tras meses de silencio postderrota. Su presencia fue leída como un guiño a la moderación y a los sectores dialoguistas del peronismo, pero también como un intento por preservar el capital político que le dejó la elección de 2023.

El peronismo dividido es el mejor escenario para Javier Milei

La unidad, en este caso, no es producto de la afinidad sino de la urgencia. Kicillof lo expresó con claridad en una publicación en redes sociales: “Hoy existe una urgencia que supera cualquier diferencia. Militantes, trabajadores y vecinos nos piden lo mismo: vayan juntos”. El llamado responde a un sentimiento extendido en la base militante, pero también a una lectura estratégica: el peronismo dividido es el mejor escenario para Javier Milei y sus aliados.

Aunque los liderazgos están en disputa y los balances de la gestión anterior aún generan tensiones, el cierre de listas podría convertirse en el primer paso hacia una nueva configuración del peronismo pos-FdT: menos vertical, más territorial, y orientado a resistir —desde las provincias— lo que muchos ya definen como una etapa de “revancha de clase” por parte del gobierno nacional.

El interrogante sigue abierto: ¿podrá esta unidad electoral transformarse en una propuesta política con proyección más allá de septiembre? Por lo pronto, el PJ bonaerense se mueve. Y lo hace, al menos por ahora, en dirección conjunta.

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