28 de septiembre de 2026

JP Morgan recorta sus proyecciones para Argentina y advierte por una recesión en el tercer trimestre

El dato concreto es que las previsiones de crecimiento se redujeron y que uno de los principales bancos internacionales proyecta una contracción para el tercer trimestre. La discusión sobre si Argentina atraviesa una recesión o una desaceleración, en consecuencia, queda cada vez más ligada a la evolución efectiva de la actividad y no sólo a las interpretaciones políticas sobre el rumbo económico.

El escenario económico argentino enfrenta nuevas señales de alerta. JP Morgan revisó a la baja sus proyecciones para el país luego de que la actividad registrara en julio una caída mayor a la prevista y anticipó una contracción de la economía durante el tercer trimestre. El banco estadounidense también redujo de manera significativa su estimación de crecimiento para todo 2026.

La revisión del organismo financiero se produjo tras conocerse que la actividad económica se desplomó 2,9% en julio respecto de junio, en términos desestacionalizados. El dato estuvo muy por encima de la contracción mensual que esperaba JP Morgan, cercana al 1%, y modificó sus perspectivas sobre la evolución de la economía durante los próximos meses.

A partir de este nuevo escenario, la entidad recortó su pronóstico de crecimiento para 2026 del 2,7% al 1,5%. Al mismo tiempo, proyectó una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre, lo que implica un escenario recesivo en el corto plazo.

Un retroceso que excedió las previsiones

El informe de JP Morgan puso el acento en la magnitud de la caída de julio. Según la entidad, el desempeño mensual fue el peor desde abril de 2020, cuando la economía estaba afectada por las restricciones de la pandemia.

El retroceso también adquiere relevancia al observar una perspectiva de más largo plazo: de acuerdo con el banco, dejando de lado episodios extraordinarios como el confinamiento de 2020, la crisis financiera internacional de 2008 y el período de tensión financiera de 2018-2019, no se registraba desde 2004 una caída mensual de semejante magnitud.

El dato introduce, de esta manera, un elemento de tensión en la discusión sobre el estado actual de la economía. Mientras el Gobierno sostiene que no existe una recesión y que se trata de una desaceleración dentro de un proceso de transformación estructural, las nuevas estimaciones de JP Morgan plantean un escenario considerablemente más contractivo para el corto plazo.

Industria y comercio, los principales focos de debilidad

Los datos oficiales del Indec muestran que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 1,4% interanual en julio. El resultado marcó un cambio respecto de la evolución registrada durante 2025 y expuso un comportamiento heterogéneo entre los distintos sectores de la economía.

Los mayores retrocesos se concentraron en actividades con un peso significativo sobre el nivel general de actividad. El comercio mayorista y minorista cayó 5,1% interanual, mientras que la industria manufacturera registró una baja del 4,6%. Ambos sectores fueron los que mayor incidencia negativa tuvieron sobre el resultado global.

En sentido contrario, algunos sectores mostraron fuertes tasas de crecimiento, aunque con un impacto diferente sobre el conjunto de la economía. La pesca registró una expansión interanual del 424,5%, mientras que la explotación de minas y canteras avanzó 8,4%. La agricultura y la ganadería, por su parte, exhibieron una mejora más moderada del 0,7%.

Una economía con comportamientos cada vez más desiguales

Los números reflejan una economía atravesada por fuertes diferencias sectoriales. Mientras actividades vinculadas a los recursos naturales muestran capacidad de expansión, sectores ligados al consumo interno y a la producción industrial presentan una dinámica contractiva.

Ese contraste resulta central para interpretar el actual escenario económico. Un crecimiento concentrado en determinadas ramas puede coexistir con una pérdida de actividad en sectores de mayor impacto sobre el empleo, el consumo y el mercado interno.

La revisión de JP Morgan agrega presión al debate sobre el rumbo de la economía argentina. La magnitud de la caída de julio obliga a revisar las expectativas de crecimiento, aunque el desempeño de los próximos meses será determinante para establecer si se trata de un retroceso transitorio o del inicio de una fase contractiva más prolongada.

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