12 de mayo de 2026

Javier Milei y su teoría más polémica: «Si no se llegara a fin de mes, las calles estarían llenas de cadáveres»

En un discurso cargado de definiciones incendiarias, el presidente Javier Milei defendió este lunes su programa económico y justificó los recientes vetos a la Emergencia en Discapacidad y a los proyectos previsionales.

Desde la Fundación Faro, y ante la presencia de varios de sus funcionarios más cercanos, el mandatario recurrió a una frase que no tardó en encender la polémica: “Si fuera cierto que la gente no llega a fin de mes, las calles estarían llenas de cadáveres”.

El comentario, que Milei presentó como una refutación a quienes critican la situación social, revela tanto la lógica discursiva que lo acompaña desde su irrupción política como una peligrosa tendencia a trivializar el deterioro económico y social que atraviesa el país.

El presidente no solo descalificó el reclamo por las jubilaciones, sino que lo tildó de “pelotudez”, acusando a “los kukas y gran parte del periodismo” de construir un relato malintencionado.

Lejos de mostrar autocrítica, Milei insistió en la narrativa de la “herencia recibida”, describiendo la situación anterior como una catástrofe provocada por el kirchnerismo. “Nos dejaron un país devastado. Construir requiere esfuerzo, trabajo y tiempo”, aseguró, aunque acto seguido proclamó estar llevando adelante “el mejor Gobierno de la historia”.

En ese sentido, afirmó que su gestión bajó la inflación, logró que los salarios crezcan desde abril y “sacó a 12 millones de personas de la pobreza”, un dato que hasta ahora no cuenta con respaldo estadístico verificable.

El mandatario no solo habló de economía. Con tono de campaña, se lanzó de lleno sobre la provincia de Buenos Aires, apuntando contra Axel Kicillof y el peronismo. Advirtió sobre un supuesto plan de fraude electoral y aseguró que una victoria de La Libertad Avanza en septiembre significaría “poner el último clavo en el ataúd del kirchnerismo”.

El discurso expone la estrategia política de Milei: profundizar la confrontación, deslegitimar las críticas y reforzar la idea de que su plan económico es la única alternativa viable.

Sin embargo, el recurso a la provocación permanente –como la frase sobre “cadáveres en la calle”– no solo enciende el debate público, sino que plantea un interrogante mayor: ¿hasta qué punto esta retórica contribuye a la gobernabilidad en un país atravesado por la desigualdad y la crisis social?

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