12 de mayo de 2026

La mesa chica del gobierno, busca ordenar su estrategia en medio de disputas y desgaste político

La mesa política del Gobierno volverá a reunirse este martes con un doble objetivo que expone las tensiones que atraviesa al oficialismo: definir una estrategia parlamentaria para avanzar con la reforma electoral y, al mismo tiempo, contener las diferencias internas que amenazan con debilitar la agenda impulsada por la Casa Rosada.

El encuentro, previsto para las 14, llega en un contexto de creciente incomodidad dentro de La Libertad Avanza, donde comienzan a evidenciarse desacuerdos sobre cómo avanzar con uno de los proyectos centrales del Gobierno: la modificación del sistema electoral y la eliminación de las PASO.

Aunque desde el entorno de Karina Milei sostienen que la iniciativa debe aprobarse sin cambios, sectores aliados y referentes parlamentarios consideran inviable esa postura por la falta de votos en el Congreso.

La principal discusión gira en torno al capítulo de Ficha Limpia, un punto que algunos sectores pretenden debatir por separado para facilitar acuerdos legislativos. Detrás de esa estrategia aparece la figura de Patricia Bullrich, quien volvió a marcar diferencias dentro del espacio libertario al deslizar que el proyecto necesita un tratamiento más pragmático y menos rígido.

Bullrich ya había generado malestar en el oficialismo días atrás al exigir públicamente que Manuel Adorni presentara su declaración jurada para frenar el impacto político de la situación judicial que lo involucra. El episodio dejó al descubierto que, detrás de la imagen de cohesión que intenta proyectar el Gobierno, existen disputas sobre la forma de administrar las crisis y sostener la narrativa anticasta que impulsó a Javier Milei al poder.

En los pasillos del Congreso admiten que el proyecto electoral, tal como fue enviado por el Poder Ejecutivo, hoy no reúne los consensos necesarios para ser aprobado. Sin embargo, cerca de Karina Milei insisten en mantener una postura inflexible y rechazan cualquier modificación. Esa rigidez preocupa incluso a legisladores aliados, que observan con inquietud cómo el Gobierno privilegia la confrontación interna antes que la construcción de mayorías parlamentarias.

La reunión también buscará ordenar una agenda legislativa cargada de temas sensibles, entre ellos la denominada Ley Hojarasca y la reducción de subsidios en zonas frías. Ambos proyectos requieren negociaciones complejas y acuerdos políticos que, por ahora, el oficialismo parece tener dificultades para consolidar.

En ese escenario, la mesa política aparece más como un espacio para apagar incendios internos que como una instancia de planificación estratégica. Mientras el Gobierno intenta acelerar reformas estructurales, las diferencias sobre el método, el liderazgo y la capacidad de negociación comienzan a convertirse en un problema tan importante como la resistencia opositora.

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