7 de julio de 2026

Javier Milei viaja a Roma: ¿Acto protocolar o espectáculo político?

En definitiva, el viaje del presidente a Roma parece más un movimiento estratégico. Con un discurso que muta según la conveniencia y una agenda diplomática que prioriza la imagen sobre la coherencia, Milei confirma que la política, en su versión más cruda, no reconoce ni enemigos eternos ni principios inquebrantables. Solo objetivos.

El presidente Javier Milei partirá rumbo a Roma en la madrugada del viernes para asistir al funeral del papa Francisco, figura con la que mantuvo históricamente una relación marcada por la tensión, los insultos y las contradicciones. El viaje, enmarcado en una agenda política cargada de simbolismo, abre más interrogantes que certezas sobre las verdaderas intenciones del mandatario.

Durante su campaña y en sus primeros meses de gobierno, Milei no escatimó calificativos agresivos para referirse a Jorge Bergoglio: lo llamó «imbécil», «impresentable», «representante del Maligno» y lo despreció por considerarlo un «zurdo peronista».

Luego aseguró que haberlo conocido en persona fue “un honor” y resaltó su “bondad y sabiduría”. La pregunta inevitable es: ¿a qué responde este repentino cambio de tono?

El presidente aprovechará su paso por ESEADE, donde entregará un doctorado Honoris Causa a Jesús Huerta de Soto —economista libertario y uno de sus principales referentes intelectuales— para luego partir hacia el Vaticano.

No estará solo. Lo acompañará una numerosa comitiva oficial, integrada por su hermana y secretaria general Karina Milei, varios ministros clave y su vocero presidencial.

La asistencia al funeral no parece solo un acto protocolar ni un gesto de respeto hacia una figura mundialmente reconocida. El evento representa una oportunidad única de posicionamiento internacional.

Para Milei, participar en un acontecimiento de tal magnitud podría funcionar como una jugada de marketing global: una foto que lo muestre en el centro del poder espiritual y político del mundo, en una escena cargada de simbolismo, puede valer más que mil discursos.

No es menor el rumor que circula en torno a una posible reunión —o al menos una foto— con Donald Trump, con quien Milei ha manifestado afinidad ideológica. ¿Será el Vaticano un simple paso previo hacia un encuentro más buscado?

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