Javier Milei impulsa una alianza liberal regional y se distancia de los esquemas tradicionales de integración
En una entrevista grabada en Casa Rosada para la CNN, el mandatario adelantó que trabaja en la conformación de un nuevo bloque regional integrado por gobiernos ideológicamente afines, una iniciativa que busca diferenciarse de los mecanismos clásicos de integración como el Mercosur, al que su gestión ha relegado a un segundo plano.

Aunque el inicio de un nuevo año suele marcar pausas en la agenda política, el presidente Javier Milei ya proyecta su estrategia internacional con vistas a 2026.
“Todavía no le pusimos nombre, pero ya hay un grupo de diez países con los que estamos avanzando”, señaló Milei en diálogo con el periodista Andrés Oppenheimer. La propuesta apunta a coordinar acciones políticas y económicas entre presidentes que, según el jefe de Estado argentino, comparten una visión liberal y un rechazo explícito a lo que denomina “el socialismo en sus distintas versiones”.
El planteo se alinea con discursos y estrategias impulsadas por referentes conservadores a nivel global, en particular con la agenda del expresidente estadounidense Donald Trump. En ese marco, Milei sostuvo que América Latina atraviesa un cambio de clima político y que varios países estarían “despertando” de lo que describió como un modelo fracasado, basado —a su entender— en consignas progresistas que derivaron en empobrecimiento y concentración de poder.
Entre los posibles integrantes del llamado “club de amigos” figuran los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; El Salvador, Nayib Bukele; Perú, José Jeri; Ecuador, Daniel Noboa; Panamá, José Mulino; y República Dominicana, Luis Abinader. También se mencionan el mandatario boliviano Rodrigo Paz y, en el corto plazo, la incorporación del presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, y del chileno José Antonio Kast, aún antes de asumir formalmente.
La iniciativa genera expectativas pero también interrogantes. Por un lado, plantea un intento de liderazgo regional basado más en afinidades ideológicas que en acuerdos institucionales consolidados.
Por otro, abre dudas sobre su viabilidad concreta: no está claro qué tipo de estructura tendría el bloque, qué políticas comunes impulsaría ni cómo conviviría con los organismos existentes. Mientras tanto, Milei refuerza su perfil internacional y apuesta a construir una red política propia, en un contexto regional fragmentado y con equilibrios aún inestables.
