4 de julio de 2026

«Israel está cometiendo un genocidio en Gaza y Europa tiene el deber de detenerlo»

Cada vez son más las voces que califican las acciones de Israel en Gaza como un genocidio, una acusación que el Estado judío rechaza rotundamente. Políticos, defensores de derechos humanos, historiadores y juristas han señalado que existe una clara intención por parte de Israel de destruir a los palestinos como grupo y hacer invivible la situación en la Franja.

Ph: Agencia AP

Las declaraciones y acusaciones han escalado desde que en diciembre de 2023 Sudáfrica presentó una demanda ante la Corte Penal Internacional de la ONU, alegando que Israel estaría cometiendo genocidio. Israel ha negado dichas acusaciones, señalando que carecen de fundamento legal y que sus operaciones tienen como objetivo luchar contra Hamas y garantizar su seguridad.

El estudioso del Holocausto y el genocidio, Omer Bartov, profesor en la Universidad de Brown, ha sido una de las voces más críticas. En una entrevista con Euronews, Bartov afirmó que las acciones en Gaza “equivalen a un genocidio”, señalando que cada vez hay más pruebas que demuestran la intencionalidad de destruir a los palestinos como grupo.

Bartov explicó que, tras los atentados terroristas del 7 de octubre perpetrados por Hamas, la respuesta israelí fue inicialmente considerada desproporcionada. Sin embargo, en mayo de 2024, cambió su postura y afirmó que la campaña militar israelí cumple con los criterios de genocidio, basándose en declaraciones de líderes israelíes y en operaciones que destruyen infraestructura civil, hospitales y mezquitas, con el objetivo de desarraigar a la población palestina.

El experto señala que las declaraciones de figuras israelíes, como el primer ministro Benjamin Netanyahu, y las acciones militares, como la orden de desplazamiento forzado de residentes en Rafah y la destrucción de esa ciudad, son evidencias de una intención de destruir a los palestinos. Según Bartov, estas acciones cumplen con las definiciones establecidas en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, que requiere demostrar la intención de eliminar a un grupo como tal.

Por otro lado, expertos en derecho internacional, como Stefan Talmon, profesor en la Universidad de Bonn y actual investigador en Oxford, sostienen que no existe un genocidio en Gaza. En su valoración, las acciones israelíes, aunque severas, no cumplen con los requisitos jurídicos para esa acusación, que requiere demostrar una intención de destruir total o parcialmente a un grupo con carácter sistemático y planificado.

Bartov también hizo énfasis en que la campaña de Israel no busca solo eliminar a Hamas, sino que tiene como objetivo vaciar Gaza de población palestina, una estrategia que, según él, se alinea con la sección A de la convención sobre genocidio, que contempla la destrucción del grupo mediante asesinatos o daño físico y mental grave.

Las cifras de víctimas en Gaza, que según el Ministerio de Sanidad controlado por Hamas superan los 60,000 muertos y 140,000 heridos, son consideradas por Bartov y organizaciones como B’Tselem como fiables y conservadoras. El académico insiste en que las cifras no son lo más importante en la evaluación del genocidio, sino la existencia de una intención expresa y la sistematicidad en las operaciones militares.

La comunidad internacional continúa dividida en su análisis. La ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos publicó un informe de 65 páginas que documenta el aumento de abortos espontáneos, nacimientos prematuros y mortalidad materna en Gaza, afirmando que estas condiciones equivalen a genocidio.

Mientras tanto, Israel mantiene que sus operaciones son defensivas y dirigidas exclusivamente a desmantelar a Hamas, acusando a la organización de utilizar civiles como escudos humanos y negando que exista una intención de exterminar a la población palestina.

Para Bartov, las acciones de Israel en Gaza buscan hacer imposible la recuperación del grupo palestino y destruir la posibilidad de un Estado palestino en el futuro. “Estamos hablando de entre 60.000 y 100.000 muertos, con miles de heridos y una crisis humanitaria sin precedentes”, afirmó.

El debate sigue abierto, con la comunidad internacional observando de cerca los avances y las acusaciones en medio de un conflicto que parece no tener fin. La diferencia en las interpretaciones jurídicas y éticas refleja la complejidad del conflicto y la dificultad para definir con precisión los límites entre un conflicto armado y un posible genocidio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *