30 de septiembre de 2026

Irlanda impone una multa de 403 millones de euros a Google por irregularidades en el uso de datos de ubicación

La multa refleja un interés cada vez mayor por parte de los reguladores europeos en fiscalizar de manera rigurosa la gestión de datos por parte de las grandes tecnológicas, incluso varios años después del inicio de las investigaciones.

La Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC) sanciona a Google con 403 millones de euros tras una exhaustiva pesquisa de seis años sobre la gestión de los datos de ubicación de sus usuarios

La autoridad reguladora de Irlanda, responsable de supervisar a Google en la Unión Europea, ha dictado una multa millonaria a la compañía tecnológica después de una investigación que duró seis años, centrada en cómo Google rastreaba y almacenaba información de localización de sus usuarios.

La DPC ha otorgado a Google un plazo de seis meses para modificar sus prácticas conforme a las disposiciones del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

La investigación, iniciada en febrero de 2020 a raíz de denuncias presentadas por diversas organizaciones europeas de protección al consumidor, en particular la Organización Europea del Consumo (BEUC), analizó el uso de tres funciones específicas de Google: ‘Web & App Activity’, ‘Location History’ y ‘Location Accuracy’, evaluando datos del 25 de mayo de 2018 (fecha de entrada en vigor del RGPD) hasta el 4 de febrero de 2020.

La DPC dictaminó que Google infringió varios aspectos del RGPD, al no tratar los datos de ubicación de forma lícita, justa ni transparente en funciones como ‘Web & App Activity’ y ‘Location History’.

Además, constató que la empresa no pudo demostrar un cumplimiento adecuado en términos de legalidad, equidad y claridad en ‘Location Accuracy’. También se detectó que Google retuvo información de ubicación de los usuarios durante un período superior al necesario, incumpliendo sus obligaciones de transparencia.

El subcomisario Graham Doyle advirtió que los datos de ubicación revelan detalles muy personales y que, incluso cuando se combinan indirectamente con otros datos, pueden ser utilizados para influir en los usuarios mediante publicidad dirigida o para deducir intereses personales.

Doyle subrayó que el excesivo tiempo de almacenamiento de estos datos agravó la pérdida de control por parte de los usuarios sobre su información.

En respuesta, la DPC ordenó a Google que ajuste sus procedimientos de tratamiento de datos en un plazo de seis meses, además de imponer la sanción económica. La decisión fue adoptada en conjunto por los comisarios de Protección de Datos Des Hogan, Dale Sunderland y Niamh Sweeney, en colaboración con otras autoridades de supervisión europeas. La autoridad de Irlanda anunció que hará pública la resolución completa en su debido momento.

Este caso se suma a la serie de multas y sanciones que Bruselas y las autoridades nacionales han impuesto a Google en los últimos años, relacionadas con diversas áreas como competencia, publicidad y protección de datos.

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