INTA en riesgo: temen más de 800 despidos y un vaciamiento histórico del principal organismo agropecuario
El Gobierno nacional prepara un decreto que implicaría la desvinculación masiva de trabajadores, el cese de becas y una reforma estructural del INTA. Científicos, técnicos y gremios denuncian un intento de desmantelamiento institucional con fines privatizadores.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), uno de los pilares de la investigación y el desarrollo científico en el agro argentino, enfrenta una amenaza sin precedentes.
Según trascendió en las últimas horas, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Modernización que encabeza Federico Sturzenegger, se dispone a firmar un decreto que habilitaría el despido inmediato de entre 800 y 850 trabajadores no permanentes, además del cese de todas las becas y una reestructuración drástica del organismo.
El impacto sería profundo: se estima que en una segunda etapa, la cifra de desvinculados podría alcanzar los 1.500, sumando a los despidos iniciales una política de retiros voluntarios forzados. Esta medida afectaría directamente el funcionamiento de agencias de extensión rural, centros experimentales, institutos de investigación y laboratorios distribuidos en todo el país, comprometiendo proyectos en marcha y debilitando la capacidad técnica del organismo.
“La intención es vaciar al INTA y dejarlo al servicio del negocio inmobiliario rural y urbano”, denunció José Perea, delegado de ATE en Castelar, donde se convocó a una asamblea urgente para coordinar una movilización nacional. La alarma también se extiende al cierre de agencias en el interior, la fusión forzada de centros regionales y el traspaso del sistema de extensión tecnológica a las provincias, sin acuerdo ni consulta previa con sus gobiernos.
El plan oficial contempla incluso la modificación del sistema de gobernanza del INTA, actualmente compartido entre representantes del Ejecutivo, el sistema científico, las universidades y el sector agropecuario. Esto allanaría el camino para una gestión más centralizada y alineada con criterios de ajuste, alejados de la lógica participativa y federal que caracteriza al organismo desde su creación en 1956.
La comunidad científica, técnica y gremial observa con preocupación una avanzada que consideran ideológica, orientada a desarticular la estructura estatal que promueve el desarrollo agrícola sustentable e inclusivo. Con más de 70 años de trayectoria, el INTA ha sido clave para la innovación productiva en el agro, articulando ciencia, tecnología y territorio. El recorte proyectado no solo amenaza empleos, sino también la soberanía tecnológica en un sector estratégico para el país.
Mientras el Consejo Directivo del INTA guarda silencio, las internas en el Gobierno habrían sido zanjadas a favor del ala más dura, representada por Sturzenegger, en detrimento de posturas más moderadas dentro del Ministerio de Economía. La oficialización del decreto parece inminente y podría marcar un antes y un después en la historia del organismo.
Desde Castelar hasta las delegaciones del interior, el personal del INTA se organiza para resistir lo que ya describen como “el mayor ataque institucional de su historia”. En juego no solo están cientos de puestos de trabajo, sino el modelo de desarrollo científico-tecnológico nacional en el corazón del campo argentino.
