4 de mayo de 2026

Industriales Pymes Argentinos señalaron que el aparato productivo se sigue achicando

En un contexto de recesión, apertura comercial y creciente desigualdad entre actores económicos, el panorama para las pequeñas y medianas empresas en Argentina se volvió dramático.

Según un informe del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), entre enero de 2024 y enero de 2025 cerraron 12.259 unidades productivas, dejando al país con menos de 500.000 empresas activas —una cifra crítica que retrocede más de una década en términos de desarrollo productivo.

El ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei, con eje en la contracción del gasto público, la liberalización comercial y la reducción del Estado, ya muestra consecuencias profundas en el entramado económico real: la destrucción acelerada de pymes industriales.

El presidente de IPA, Daniel Rosato, advirtió que las condiciones actuales están “ahogando a las fábricas locales” y que la falta de una política industrial activa deja al sector a merced de la competencia externa con “empresas extranjeras subsidiadas, con financiamiento barato y respaldo estatal”.

En un país donde el 70% del empleo privado formal depende de las MiPyMEs, la pérdida de más de 12.000 empresas no es un dato menor. A esto se suma una caída del empleo registrado del 0,8% interanual en marzo, con más de 74.000 puestos perdidos, particularmente en la industria (-18.172), la construcción y el sector público. El informe de IPA alerta sobre un posible escenario de “catástrofe social”, si se mantiene el rumbo económico que combina retracción de la demanda, ausencia de crédito y un modelo que prioriza sectores concentrados con bajo impacto en el empleo.

Aunque el Gobierno celebra un crecimiento económico del 5,6% en marzo y una suba industrial del 8,5% en abril, el análisis revela que ese rebote es frágil, parcial y excluyente. La recuperación se apoya en sectores como el agro, el petróleo y la intermediación financiera —actividades poco generadoras de empleo masivo—, mientras que las pymes manufactureras, el comercio minorista y el consumo interno siguen estancados o en retroceso.

La situación es aún más crítica si se tiene en cuenta que muchas pymes que sobreviven lo hacen con márgenes cada vez más delgados, operando por debajo de su capacidad, sin acceso al crédito productivo y enfrentando una demanda interna deprimida por la pérdida del poder adquisitivo.

El modelo económico, según denuncia IPA, beneficia a sectores sin valor agregado ni encadenamientos productivos, y expulsa a los actores que generan empleo, innovación y desarrollo local. “La economía crece, pero no se siente en la mayoría de los hogares”, concluye el informe. El dato es claro: sin políticas activas de apoyo a la producción nacional, la recuperación es solo estadística y no llega a la vida cotidiana de millones de argentinos.

El Gobierno aún no ha presentado un plan integral para el sector pyme, mientras continúa con el desmantelamiento de instituciones clave, como la transformación de los Centros de Atención PyME del Banco Nación. En ese escenario, crece la preocupación de empresarios, trabajadores y analistas: ¿puede sostenerse un país sin industria nacional, sin empleo formal y sin pymes? Para IPA, el silencio oficial responde por ahora esa pregunta con un inquietante “sí”.

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