7 de junio de 2026

Incertidumbre en el sector yerbatero: despidieron al 25% de la planta del instituto de la yerba mate

La gestión actual, liderada por una conducción con escasa trayectoria en la actividad, parece priorizar la desregulación sobre la estabilidad de los pequeños y medianos productores de la región.

Ph: Archivo

El reciente despido de una cuarta parte de la dotación de personal en el Instituto Nacional de la Yerba Mate marca un punto de inflexión crítico para una institución que nació de la lucha agraria y la necesidad de equilibrio productivo.

La salida de veintiún trabajadores no representa simplemente una reducción de costos operativos, sino que se perfila como el desmantelamiento técnico de un organismo cuya función de arbitraje ha sido vaciada sistemáticamente desde finales de 2023.

El costo fiscal del ajuste resulta contradictorio si se considera que el ente se autofinancia mediante el sistema de estampillado. Al no depender de fondos directos del Tesoro, la reducción del personal se interpreta más como una decisión ideológica que financiera.

Este debilitamiento institucional deja al productor en una posición de vulnerabilidad extrema, enfrentando plazos de pago que se extienden hasta los seis meses y precios que permanecen estancados frente a una inflación que no da tregua. La eliminación de las facultades para fijar precios de referencia y limitar las plantaciones ha devuelto al sector a una lógica de mercado que históricamente ha favorecido a los grandes molinos en detrimento del eslabón primario.

La denuncia de la Asociación de Trabajadores del Estado sobre la desvinculación de delegados con tutela gremial añade un componente de irregularidad legal que podría derivar en litigios costosos para el propio Instituto.

Mientras se pierden cuadros técnicos encargados de la fiscalización de calidad y la promoción de mercados, el sector yerbatero retrocede hacia un escenario de desprotección similar al de la década de 1990. La actual política de gestión no solo pone en riesgo los puestos de trabajo actuales, sino la sustentabilidad a largo plazo de una economía regional que sostiene a miles de familias en Misiones y Corrientes.

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