11 de mayo de 2026

Grave represión a jubilados frente al Congreso: golpes, gases y detenidos en una marcha pacífica

La escena terminó con manifestantes heridos, personas detenidas, y una brutalidad policial que no distinguió edades ni condiciones.

Ph: m1

Una vez más, la violencia estatal se hizo presente frente al Congreso de la Nación. Este miércoles, personal de la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería reprimió con inusitada dureza una movilización pacífica de jubilados, quienes como cada semana se manifestaban para exigir una recomposición de sus haberes.

Entre los agredidos se encontraba el padre Paco Olveira, reconocido por su labor social y su compromiso con los más vulnerables. Fue derribado al suelo en medio del accionar represivo, tal como ya había sucedido el pasado 7 de mayo. “El padre Paco tiene gas. Lo asistieron para limpiarle la herida. Llegó la Prefectura y avanzó con escudos y gases. El padre Paco empezó a rezar el Padrenuestro”, relató el periodista Nicolás Munafó desde el móvil de C5N.

La represión se produjo al aplicarse el polémico protocolo antipiquetes impulsado por el Ministerio de Seguridad, encabezado por Patricia Bullrich, para impedir cortes en el tránsito en la intersección de Rivadavia y Callao. Una medida que, una vez más, privilegia la libre circulación de vehículos por sobre el derecho constitucional a la protesta.

«No sé quién manda la orden. Empezamos a rezar y empezaron a empujar. Se ve que no quieren a Dios, a la virgen y a su pueblo», denunció otro sacerdote agredido, que también terminó en el suelo tras ser arrastrado por la fuerza policial.

Pero la represión no se limitó a los manifestantes. Rafael García Palavecino, cronista de C5N, fue alcanzado por los gases lacrimógenos disparados por las fuerzas de seguridad mientras cubría los hechos. «Nos tiraron de frente cuando salimos a correr a un muchacho que lo detuvieron», relató el periodista, quien sufrió una fuerte irritación en el ojo izquierdo y en la cara. «No diferencian entre jubilados, curas, periodistas o civiles. No les importa nada», denunció el conductor Jorge Rial desde Argenzuela.

El operativo represivo dejó en evidencia una vez más la criminalización de la protesta social y la indiferencia del Gobierno ante los reclamos legítimos de los sectores más postergados. Golpear a los jubilados no solo es inhumano: es el síntoma de un poder que ha dejado de escuchar. La ciudadanía, como advirtió uno de los curas presentes, debe reaccionar frente a esta violencia institucional que erosiona la democracia y silencia con gases lo que no quiere resolver con justicia.

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