Grabois estalla contra el Senado: “Hijos de p… que solo buscan mantener sus privilegios”
El aumento salarial de los senadores, que eleva sus ingresos por encima de los $9,5 millones, desató una nueva ola de indignación pública. Juan Grabois, referente social del MTE, denunció el privilegio político y la connivencia institucional, mientras miles de argentinos enfrentan recortes, pobreza y precarización.

En un país atravesado por una crisis económica cada vez más profunda, el nuevo incremento de las dietas de los senadores —que eleva sus ingresos a más de $9,5 millones mensuales— encendió una fuerte polémica.
La reacción más contundente vino de Juan Grabois, dirigente social y referente del Frente Patria Grande, quien no dudó en calificar de “hijos de puta” a los legisladores que avalaron el aumento.
“Con honrosas excepciones, son unos hijos de puta que solo se preocupan por reproducir, retener y ampliar sus privilegios”, escribió Grabois en su cuenta de X (ex Twitter). La frase, provocadora y directa, apunta al núcleo duro de una dirigencia política que, en medio de una fuerte recesión, se vota aumentos millonarios en silencio y sin debate.
Aumento automático, privilegio blindado
El escándalo tiene raíz en un mecanismo de actualización automática votado por los propios senadores en abril de 2024. En esa sesión, realizada a mano alzada y sin discusión pública, se estableció que las dietas del cuerpo quedarían atadas a las paritarias de los trabajadores legislativos. Esta cláusula permitió que el reciente acuerdo firmado entre los gremios del Congreso y los presidentes de ambas Cámaras —Martín Menem en Diputados y Victoria Villarruel en el Senado— incluyera también a los propios legisladores.
El resultado: una suba escalonada del 1,3% en marzo, abril y mayo que, en los hechos, coloca el ingreso bruto de un senador por encima de los $9,5 millones. En un país con más del 55% de pobreza infantil, salarios básicos congelados y recortes en salud y educación, el contraste es obsceno.
Una crítica que va más allá del oficialismo
Aunque Grabois ha sido uno de los principales opositores al gobierno de Javier Milei, sus críticas apuntan esta vez a todo el arco político que integra el Senado, incluyendo sectores del peronismo, radicalismo, PRO y libertarios. “Tienen el fijo de 9,5 millones y el variable por cada valija que reciben unos cuantos para votarle lo que pida Milei”, denunció, sugiriendo una práctica sistemática de cooptación y compra de votos legislativos para aprobar las reformas impulsadas por el Ejecutivo.
La alusión a las “valijas” no es inocente. En la memoria social resuenan los escándalos de corrupción que han cruzado todos los gobiernos recientes, y que vuelven a instalarse como símbolo de la decadencia institucional argentina: un Congreso que, lejos de representar al pueblo, aparece más preocupado por blindar sus propios beneficios.
Entre la bronca social y la apatía política
El nuevo aumento para los senadores se inscribe en un contexto social marcado por el ajuste, la caída del consumo, el deterioro salarial y la reducción de partidas clave para el funcionamiento del Estado. Mientras se cierran programas de salud, se despiden trabajadores estatales y se paralizan obras públicas, la política se autoasigna sueldos millonarios sin dar explicaciones.
La indignación no solo se expresa en redes sociales. Crece la desafección política, el descreimiento institucional y la sensación de que la dirigencia vive en una burbuja ajena a la realidad de millones. En este escenario, la denuncia de Grabois, aunque dura, canaliza un malestar profundo: el de una sociedad que ve cómo los sacrificios son siempre para los mismos, mientras el poder se blinda en sus propios privilegios.
