24 de mayo de 2026

Gaza enfrenta a un desastre medioambiental

Hace 15 años, una guerra de 23 días en Gaza dejó el 17% de las tierras de cultivo «arruinadas y con escasas o nulas posibilidades de volver a ser utilizadas», según un informe de investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Tan solo 70 días después de que comenzase la actual guerra, los expertos advierten de que se están produciendo daños irreversibles en el medio ambiente de la estrecha franja, una de las zonas más pobladas del mundo.

La contaminación atmosférica se ha disparado, las enfermedades transmitidas por el agua van en aumento y los animales están sufriendo.

Cada vez se estrecha más la zona a la que los gazatíes pueden acudir para escapar de estos horrores. Jan Yunis, en el sur de Gaza, albergaba a unos 400.000 residentes antes de la guerra. Ahora, más de un millón se hacinan en poco más de 21 kilómetros cuadrados.

Ahmed Al-Astal, un vecino de 58 años, agradece que su familia siga con vida, tras meses de bombardeos que han matado a más de 20.000 personas hasta la fecha, pero los charcos de aguas residuales que rodean su casa han desatado temor.

«Está en juego la vida de mis nietos», afirma Al-Astal.

Tienen miedo de que Ahmed, de 4 años, y Fátima, de 2, se ahoguen en este mar de agua contaminada y sufran enfermedades crónicas.

«Ahmed tiene una infección respiratoria y su hermana tiene una erupción por todo el cuerpo, que según los médicos es síntoma de una enfermedad cutánea adquirida aquí», afirma Al-Astal.

Desde el mortífero ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre, en el que murieron 1.200 personas, Israel ha limitado el suministro de combustible que entra en la Franja, paralizando la mayoría de los servicios públicos. El municipio de Jan Yunis no ha podido bombear las aguas residuales a las estaciones de tratamiento situadas fuera de la ciudad. Las estaciones de tratamiento de aguas residuales no funcionan constantemente porque no hay combustible para alimentar sus generadores.

«Jan Yunis está casi completamente inundada de aguas residuales», afirma Al-Astal, que, como miles de personas, se vio obligado a trasladarse a Al-Mawasi, un trozo de tierra de 8,5 kilómetros cuadrados en la costa de Gaza, descrito como «más pequeño que el aeropuerto londinense de Heathrow».

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