Fuerte retroceso de la actividad económica en febrero: caída mensual del 2,6% y señales de estancamiento
Los datos de febrero vuelven a poner en evidencia una dinámica heterogénea: mientras algunos rubros vinculados a recursos naturales y servicios financieros traccionan al alza, otros segmentos centrales como la industria y el consumo interno continúan rezagados, limitando las posibilidades de una reactivación sostenida.

La economía volvió a mostrar signos de debilidad en febrero, con una contracción más pronunciada de lo esperado. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el nivel de actividad registró una baja del 2,6% respecto de enero y un descenso del 2,1% en la comparación interanual, marcando así su peor desempeño desde diciembre de 2023.
El resultado confirma un freno en la tenue recuperación observada a comienzos de año. De hecho, desde el propio Gobierno ya se anticipaba la posibilidad de un retroceso tras la leve mejora registrada en enero, lo que refuerza la idea de un proceso económico irregular y sin una tendencia clara de crecimiento.
A nivel sectorial, el informe oficial muestra un panorama dispar. Entre las actividades que lograron expandirse en términos interanuales se destacan la pesca, con un fuerte incremento, y la explotación minera. También se observaron avances en el agro, el sistema financiero y algunos servicios, aunque con variaciones más moderadas.
Sin embargo, estos repuntes no alcanzaron para compensar las caídas en áreas clave de la economía. La industria manufacturera encabezó las bajas con un retroceso significativo, seguida por el comercio, los servicios públicos y la recaudación impositiva neta de subsidios. Otros sectores como la construcción, el transporte y las actividades inmobiliarias también registraron números negativos, aunque de menor magnitud.
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, había advertido recientemente que los indicadores podrían mostrar oscilaciones en el corto plazo, en línea con un proceso de ajuste que no sigue una trayectoria uniforme.
El indicador utilizado, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), funciona como un anticipo de la evolución del Producto Interno Bruto y permite dimensionar el pulso de los distintos sectores productivos. En enero, este índice había mostrado una mejora moderada tanto en términos mensuales como interanuales, lo que generó expectativas de una recuperación gradual.
