Freno judicial a la reforma laboral: cuestionan recortes a sindicatos y blindan convenios de Comercio
La medida cautelar fue impulsada por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) y dictada por el Juzgado Federal N° 2 de San Martín. El fallo deja sin efecto, por al menos seis meses, la aplicación de los artículos 131 y 133 de la Ley 27.802, que introducían cambios sensibles en el funcionamiento de los convenios colectivos y en los aportes sindicales.

En un nuevo revés para la reforma laboral, la Justicia federal decidió suspender provisoriamente dos artículos clave de la normativa impulsada bajo el argumento de “modernización”, al considerar que podrían debilitar tanto la negociación colectiva como el sustento económico de los gremios.
En términos concretos, la resolución judicial restituye la vigencia plena de acuerdos como el CCT 130/75, evitando que se alteren condiciones laborales ya pactadas. El eje del conflicto radica en la llamada “ultraactividad”: la reforma pretendía limitar la continuidad automática de los convenios una vez vencidos, reduciendo su alcance solo a ciertos derechos individuales, mientras que otras obligaciones quedarían en suspenso sin una nueva negociación.
A su vez, la normativa también buscaba establecer topes estrictos a los aportes destinados tanto a cámaras empresarias como a sindicatos, una medida que, según el fallo, podría impactar directamente en la capacidad operativa de estas organizaciones.
El juzgado ordenó al Estado abstenerse de aplicar estos cambios y ratificó la obligatoriedad de mantener todas las cláusulas vigentes, incluyendo los mecanismos de financiamiento sindical acordados en paritarias. En la práctica, esto implica que las empresas deberán continuar reteniendo y transfiriendo los aportes establecidos.
Más allá del caso puntual, la decisión abre un interrogante de fondo: hasta qué punto las reformas orientadas a flexibilizar el mercado laboral pueden avanzar sin erosionar estructuras históricas de representación y protección de los trabajadores.
Desde el gremio, la lectura es contundente. Su conducción interpreta el fallo como un límite a intentos de recorte encubiertos bajo discursos de eficiencia.
Sin embargo, el debate sigue abierto: entre quienes sostienen la necesidad de actualizar normas laborales y quienes advierten que esos cambios pueden traducirse en una pérdida de derechos y en un debilitamiento del sistema sindical.
