¿Existe realmente la posibilidad de un ataque ruso contra la alianza de la OTAN?
Aunque no hay certezas sobre un inminente ataque ruso, las evaluaciones y preparativos actuales reflejan una creciente preocupación por la seguridad europea y la necesidad de estar preparados para defenderse en caso de una agresión.

Tras la ampliación de la invasión rusa a Ucrania, crecen las preocupaciones en Europa sobre las capacidades de defensa de sus países. Alemania, en particular, enfrenta presiones para modernizar y fortalecer su Ejército, con el fin de convertirse en la fuerza militar más potente de Europa.
En los últimos tiempos, se ha hablado abiertamente de la necesidad de que la Bundeswehr esté «preparada para la guerra» y de aumentar significativamente su presupuesto de defensa, proyectando una inversión de casi 153.000 millones de euros para 2029.
Este escenario ha llevado a analizar la posibilidad de que Rusia pueda lanzar un ataque a gran escala en un futuro cercano. Según informes de la OTAN, una evaluación conjunta de 2023 advierte que Rusia podría estar en condiciones de movilizar un ejército de 1,5 millones de soldados y lanzar un ataque en un período de entre tres y cinco años, es decir, antes de 2028. La inteligencia utilizada para estas conclusiones se basa en análisis satelital de actividades militares rusas, incluyendo producción y reclutamiento.
Expertos en seguridad, como el profesor Dr. Carlo Masala, señalan que aunque no hay una predicción exacta del año en que Rusia podría atacar, las advertencias apuntan a que la amenaza es real y que los preparativos militares en Alemania y Europa deben intensificarse. El gobierno alemán ha reconocido que, aunque los análisis son conservadores, no se puede descartar la posibilidad de un enfrentamiento en la próxima década.
Por otra parte, las relaciones entre Alemania y Estados Unidos muestran signos de tensión y desconexión. La disminución del intercambio directo con Washington y la posible retirada de EE. UU. de una postura de liderazgo en la OTAN generan incertidumbre sobre quién sería el principal defensor de Europa en caso de un conflicto. A pesar de ello, Alemania continúa fortaleciendo su ejército, reintroduciendo el servicio militar voluntario y buscando ampliar su personal y equipamiento para estar lista ante cualquier eventualidad.
