7 de agosto de 2026

Exfuncionario de Economía advierte que la estabilidad macro aún no se traduce en crecimiento real

El análisis de Cottani introduce un elemento de cautela frente al discurso oficial de recuperación. La pregunta de fondo ya no parece centrarse únicamente en si la economía logró estabilizarse, sino en cuánto tiempo podrá sostener esa estabilidad sin que la falta de dinamismo productivo termine convirtiéndose en un nuevo factor de vulnerabilidad.

Mientras el Gobierno sostiene que la economía transita una etapa de recuperación gradual tras el ajuste implementado desde fines de 2023, voces con experiencia dentro de la propia administración libertaria comienzan a expresar reparos sobre la solidez de ese proceso.

Uno de ellos es Joaquín Cottani, ex viceministro de Economía durante la gestión de Javier Milei, quien advirtió que aún no existen fundamentos suficientes para anticipar una recuperación sostenida de la actividad durante la segunda mitad del año.

El economista, que integró el equipo económico encabezado por Luis Caputo hasta mediados de 2024, planteó que la economía argentina continúa atrapada en una dinámica de crecimiento desigual, donde algunos sectores muestran expansión mientras otros permanecen sumidos en la recesión.

Según su análisis, la actual mejora de ciertos indicadores macroeconómicos no alcanza para garantizar una recuperación generalizada. Por el contrario, describió un escenario de «reactivación bipolar», caracterizado por la coexistencia de actividades beneficiadas por el acceso al financiamiento y los mercados internacionales con amplios segmentos productivos que siguen enfrentando caída del consumo, escasa inversión y dificultades para acceder al crédito.

La observación pone en evidencia una de las principales contradicciones del actual programa económico: el desafío de sostener la desaceleración inflacionaria sin profundizar el enfriamiento de la actividad. Para Cottani, el Gobierno enfrenta una tensión permanente entre preservar la estabilidad de precios y generar condiciones para que la economía vuelva a crecer de manera más equilibrada.

Si bien reconoció avances en materia fiscal y monetaria, factores que contribuyeron a reducir las presiones inflacionarias, advirtió que la disciplina macroeconómica por sí sola no garantiza una recuperación inmediata de la producción, el empleo y el consumo.

En materia financiera, el exfuncionario destacó como un logro oficial el fortalecimiento de las reservas internacionales y la mejora en la capacidad del Estado para afrontar compromisos de deuda. Sin embargo, sugirió que esos avances conviven con una economía real que todavía muestra señales de fragilidad y dificultades para recuperar dinamismo.

Otro de los puntos centrales de su análisis estuvo relacionado con la evolución del tipo de cambio. Cottani consideró positivo que el dólar ajuste de manera gradual y sin sobresaltos, aunque anticipó que durante el segundo semestre podrían incrementarse las presiones cambiarias debido a factores estacionales, una menor liquidación de divisas y una mayor demanda de cobertura por parte de los ahorristas.

En ese contexto, señaló que la estrategia oficial de sostener la estabilidad cambiaria requiere mantener condiciones monetarias restrictivas, una herramienta eficaz para contener la inflación pero que, al mismo tiempo, limita la expansión del crédito y la recuperación de la actividad económica.

Las declaraciones del exviceministro reflejan una preocupación cada vez más presente entre economistas y sectores productivos: la posibilidad de que los avances macroeconómicos convivan con una economía real que continúa mostrando signos de debilidad. La baja de la inflación, la acumulación de reservas y el ordenamiento fiscal aparecen como objetivos parcialmente cumplidos, pero persisten interrogantes sobre la capacidad del modelo para traducir esos logros en crecimiento, inversión y generación de empleo.

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