7 de agosto de 2026

Evalúan la construcción de un túnel submarino para unir Tierra del Fuego con Chile continental

En este contexto, los expertos remarcan que la ejecución de una infraestructura de estas características solo sería posible mediante un esquema de financiamiento binacional y un acuerdo político sostenido entre los países involucrados.

Un equipo de especialistas de la Universidad de los Andes presentó una propuesta que vuelve a poner en agenda una obra de gran escala: la construcción de un túnel submarino bajo el Estrecho de Magallanes que permitiría conectar Tierra del Fuego con el territorio continental chileno. La iniciativa apunta a fortalecer la integración logística y estratégica entre Chile y Argentina.

El proyecto contempla un trazado de aproximadamente 3,7 kilómetros bajo el nivel del mar, que uniría Punta Delgada, en Chile, con Bahía Azul, en Tierra del Fuego. Actualmente, ese cruce se realiza mediante barcazas y demanda cerca de media hora de navegación, en una de las zonas más estrechas del estrecho.

Según explicó el académico Francisco Hernández, de la Universidad de los Andes, la obra es técnicamente viable, aunque presenta desafíos significativos debido a las condiciones extremas del entorno. Si bien su extensión es menor en comparación con otras infraestructuras subterráneas como el Eurotúnel, factores como el clima riguroso, los fuertes vientos y la lejanía del área complican su ejecución.

Antes de avanzar con un diseño definitivo, los especialistas consideran indispensable realizar estudios geotécnicos y geofísicos de alta precisión. Estas investigaciones permitirían conocer en detalle la composición del suelo marino, la existencia de fallas geológicas, la permeabilidad del terreno y la presión del agua en el lecho del estrecho.

En cuanto a la metodología constructiva, se plantea el uso de una tuneladora (TBM, por sus siglas en inglés), una maquinaria diseñada para excavar túneles de manera continua bajo tierra, reduciendo la necesidad de explosivos. Este sistema permitiría excavar, retirar material y revestir la estructura de forma simultánea, optimizando el proceso de construcción.

Al tratarse de una obra bajo el agua, el diseño también debería incorporar sistemas de ventilación de alta complejidad y estrictos protocolos de seguridad, especialmente en materia de incendios y evacuación.

Las estimaciones preliminares ubican el costo del proyecto en torno a los 1.500 millones de dólares, una inversión que obliga a analizar su viabilidad económica, social y estratégica. Su concreción dependería del volumen de demanda de transporte, el impacto en el turismo y la posibilidad de reemplazar de manera definitiva el actual sistema de ferris.

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