21 de abril de 2026

Estafa $LIBRA y controversia internacional: diputado español pide la detención de Milei y lo acusa de “timador”

La gira europea del presidente Javier Milei no solo ha estado marcada por su falta de agenda oficial con autoridades gubernamentales, sino también por un escándalo que amenaza con trascender las fronteras judiciales.

En medio de su visita a España para participar en un evento privado patrocinado por una firma de criptomonedas, el diputado español Víctor Egío, del partido Podemos, pidió públicamente que el mandatario argentino sea detenido, acusándolo de estar implicado en un presunto fraude relacionado con el criptoactivo $LIBRA.

Egío fue contundente: “Si no fuera presidente, ya lo habrían detenido al llegar a Barajas”, declaró en una entrevista con C5N, en la que también calificó a Milei como un “trilero” —una figura popular en España que representa al estafador callejero que engaña a los turistas con trucos de manos—. “Es un timador”, insistió el legislador, planteando que la inmunidad diplomática de Milei lo blinda, por ahora, de rendir cuentas ante la justicia española, aunque, según afirma, hay ciudadanos españoles entre los afectados por el presunto esquema fraudulento.

La denuncia del parlamentario se basa en las investigaciones judiciales en curso en Argentina sobre la promoción del criptoactivo $LIBRA, en el que Milei y su entorno —incluida su hermana Karina— habrían tenido participación activa. Según Egío, las autoridades judiciales españolas ya están interviniendo, y la fiscalía está identificando a ciudadanos perjudicados. “Si se tratara de un delito común, estaría siendo interrogado”, advirtió, al tiempo que destacó que una jueza argentina ha solicitado registros telefónicos para determinar el nivel de implicación del presidente y su círculo cercano.

Este episodio abre un flanco internacional delicado para Milei, quien ha optado por presentarse en Europa no como un jefe de Estado en funciones, sino como un orador ideológico al servicio de causas privadas, muchas de ellas cercanas al negocio cripto. Esta preferencia por los eventos patrocinados y las conferencias sin valor institucional lo aleja de la diplomacia tradicional y alimenta las críticas de quienes lo acusan de actuar como influencer antes que como presidente.

La denuncia también se cruza con un contexto nacional inquietante: el reciente arresto en Argentina del dirigente Juan Grabois —abogado querellante en la causa $LIBRA—, interpretado por Egío como un posible acto de represalia política. “No creo que su detención sea casual”, afirmó, sumando un elemento más al clima de sospechas que envuelve la relación entre poder político, justicia y operaciones financieras opacas.

La crítica de Egío no se limita a lo legal. También arremetió contra el contenido ideológico del libertarismo que Milei pregona. Lo describió como una corriente “antigua y autoritaria”, proveniente de las doctrinas económicas que inspiraron al régimen de Pinochet, y consideró que sus postulados no buscan expandir derechos sino eliminarlos. Desde esta óptica, Milei no representa una novedad disruptiva, sino una reedición peligrosa de un modelo económico que históricamente ha coincidido con autoritarismos.

Este episodio plantea interrogantes de fondo sobre el estilo de gobierno de Javier Milei. ¿Puede un presidente prescindir de una agenda institucional en el exterior para asistir a actos privados financiados por empresas que están siendo investigadas? ¿Hasta qué punto se tolera la utilización del cargo presidencial como escudo ante acusaciones penales transnacionales? ¿Y qué impacto tiene para la imagen de Argentina el hecho de que su mandatario sea señalado en foros internacionales como presunto estafador?

Más allá de las formas provocadoras de Egío, su denuncia apunta a un punto crítico: la difusa frontera entre lo público y lo privado en la gestión de Milei, y cómo esa ambigüedad puede generar conflictos legales, diplomáticos y de credibilidad institucional. La inmunidad presidencial no equivale a impunidad. Y si las causas judiciales avanzan, el escándalo cripto podría dejar de ser una controversia marginal para convertirse en una bomba de tiempo política con consecuencias internacionales.

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