27 de mayo de 2026

Estafa $LIBRA: señales de advertencia ignoradas y sospechas que rozan el círculo íntimo presidencial

La causa $LIBRA, que investiga posibles maniobras fraudulentas en el entorno del evento Tech Forum y el token promocionado por el presidente Javier Milei, sumó en las últimas horas una declaración clave: Maximiliano Firtman, programador experto en sistemas y tecnología blockchain, aseguró ante la Justicia que desde el entorno presidencial estaban al tanto de los antecedentes cuestionables de los organizadores, semanas antes de que estallara el escándalo. Su testimonio deja al descubierto un entramado de omisiones, contactos informales y, sobre todo, una preocupante indiferencia ante las advertencias.


Firtman relató que Demian Reidel, jefe del Consejo de Asesores del Presidente y figura central del círculo económico de Milei, se comunicó con él en al menos dos oportunidades luego de que este expresara en la red social X (ex Twitter) sus sospechas sobre el Tech Forum, evento organizado por los ahora imputados Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy. Según explicó el testigo, compartió públicamente —y luego en privado con Reidel— información que comprometía a los organizadores, cuestionando la legitimidad del evento y alertando sobre antecedentes vinculados a maniobras defraudatorias.

Lo que en principio podría parecer un simple intercambio técnico cobra otra dimensión al constatar que, a pesar de contar con estos antecedentes, el Gobierno mantuvo su respaldo al evento y a sus organizadores, al punto de que el propio presidente fue orador central en el Tech Forum, dando una imagen de legitimación institucional a un emprendimiento privado bajo sospecha.

Los detalles que ofreció Firtman a la Justicia son reveladores: alertó públicamente desde el 18 de septiembre de 2024 sobre las irregularidades del evento; el 19 publicó un video donde se confirmaba la presencia presidencial; y el 18 de octubre —un día antes del evento— volvió a publicar advertencias, recibiendo ese mismo día un llamado directo de Reidel. Es decir, hubo tiempo, información y canales de alerta. Pero no hubo reacción.

El círculo presidencial no puede argumentar desconocimiento. El contacto con Firtman, la información que este proporcionó —aunque pública— y las dudas generalizadas sobre el lanzamiento del token $LIBRA no fueron motivo suficiente para que el Gobierno se apartara del evento. Por el contrario, lo respaldó con su presencia.

Desde el punto de vista institucional, este comportamiento es alarmante. No solo por la posibilidad de que haya existido una connivencia o desidia voluntaria frente a posibles estafas, sino porque plantea una cuestión de responsabilidad política: ¿qué criterios utiliza el Ejecutivo para vincularse con iniciativas privadas? ¿Dónde queda la línea entre promoción tecnológica y complicidad con intereses opacos?

La defensa de los imputados intenta trasladar la responsabilidad a la firma Kelsier Ventures y a su representante Hayden Davis, pero los querellantes insisten en investigar a los nexos locales, incluyendo ex funcionarios de la Comisión Nacional de Valores y los organizadores que accedieron a la Casa Rosada.

El Gobierno, por su parte, se refugia en el silencio. No ha ofrecido explicaciones claras ni Reidel fue citado aún por la Justicia, pese a que su testimonio resulta clave para comprender cuánto sabía el Presidente y por qué, pese a las advertencias, decidió seguir adelante con la promoción del token y su participación en el evento.

Este episodio revela una grave falla institucional: una presidencia que se rodea de personajes de dudosa trayectoria, que ignora alertas de expertos del sector y que convierte en política de Estado lo que debería ser, como mínimo, objeto de rigurosa revisión. No se trata solo de criptoactivos, ni de un evento fallido: se trata de transparencia, de responsabilidad pública, y del límite que no debe cruzar el poder cuando se mezcla con intereses privados.

El caso $LIBRA aún está en plena investigación, pero lo que ya está claro es que las señales estuvieron a la vista. Lo verdaderamente escandaloso es que fueron ignoradas por quienes debían velar por el interés público.

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