7 de agosto de 2026

El FMI apunta contra el Monotributo y amplía Ganancias

Bajo el argumento de lograr una estructura fiscal “más eficiente”, el organismo pidió avanzar hacia una ampliación del impuesto a las Ganancias, una reformulación del Monotributo y una reducción de exenciones tributarias que hoy alivian a distintos sectores.

El Fondo Monetario Internacional volvió a marcarle la cancha al Gobierno de Javier Milei con una serie de recomendaciones que apuntan a rediseñar el sistema impositivo argentino.

El planteo surge del informe del Artículo IV, la revisión periódica que el FMI realiza sobre las economías de sus países miembros y que en el caso argentino no se aplicaba desde 2022. Allí, tanto la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, como el equipo técnico del Fondo consideraron insuficientes las modificaciones recientes impulsadas por el oficialismo y reclamaron una reforma fiscal de mayor alcance.

Detrás del discurso de simplificación tributaria aparece un objetivo central: aumentar la recaudación. Según las estimaciones del organismo, los cambios podrían generar ingresos adicionales equivalentes al 3,3% del PBI, una cifra significativa en un contexto de ajuste fiscal y negociación permanente con los acreedores internacionales.

Entre las medidas sugeridas, el FMI insiste en bajar el mínimo no imponible de Ganancias para que una mayor cantidad de asalariados vuelva a tributar, retomando niveles similares a los de 2019, cuando cerca del 20% de los trabajadores estaba alcanzado por ese impuesto. La propuesta expone una tensión política evidente: mientras el presidente Javier Milei sostiene públicamente un discurso de reducción de impuestos y menor intervención estatal, el acuerdo con el Fondo empuja en sentido contrario, ampliando la base tributaria sobre sectores medios y trabajadores registrados.

Otro de los puntos sensibles es el Monotributo. El FMI considera que el régimen simplificado funciona, en muchos casos, como un “refugio” para evitar el paso al sistema general y pagar menos impuestos. Por eso propone alinearlo gradualmente con el régimen tradicional, reduciendo beneficios y eliminando las diferencias abruptas entre categorías. La discusión no es menor: para miles de pequeños contribuyentes, el Monotributo representa una herramienta de supervivencia en una economía marcada por la informalidad y la pérdida de poder adquisitivo.

El documento también recomienda recortar exenciones en el IVA, aumentar impuestos internos sobre tabaco, alcohol, bebidas azucaradas y combustibles, y simplificar el impuesto a las empresas para reducir mecanismos de evasión. En conjunto, el esquema apunta a un sistema más homogéneo, aunque con una presión fiscal potencialmente más amplia sobre consumo, trabajo y actividades de pequeña escala.

En paralelo, el FMI plantea eliminar tributos que considera “distorsivos”, especialmente las retenciones al agro y el impuesto a las transacciones financieras. Según sus cálculos, una reducción de las retenciones podría impulsar exportaciones y aumentar el ingreso de divisas. Sin embargo, los críticos de esa visión advierten que la baja de impuestos al sector exportador suele convivir con mayores cargas sobre consumidores y asalariados, trasladando el peso fiscal hacia sectores con menor capacidad de presión económica.

Así, el debate que se abre no es únicamente técnico sino también político: quién paga el costo del ajuste y qué sectores terminan beneficiados en el nuevo esquema tributario que impulsa el FMI.

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