Estados Unidos retira a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo
Según confirmó la Casa Blanca, esta decisión está vinculada a un acuerdo por el cual Cuba liberará a «muchas docenas» de presos políticos antes de la toma de posesión de Donald Trump el próximo lunes.

El presidente saliente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que Cuba será retirada de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una medida que se enmarca dentro de un acuerdo más amplio entre ambos países.
La medida ha sido recibida con cierto optimismo, especialmente en Cuba, donde el presidente Miguel Díaz-Canel expresó su agradecimiento en un mensaje publicado en su cuenta de X, destacando que la exclusión de la isla de esta lista, en la que nunca debió haber estado, es un paso importante. «Agradezco a todos los que contribuyeron a la decisión anunciada hoy por EE.UU.», dijo Díaz-Canel, reconociendo que las sanciones anteriores, incluida la inclusión en la lista de terrorismo, tuvieron un alto costo para el país y sus familias.
El acuerdo, que contó con la mediación de la Iglesia Católica, también implicará un alivio en la presión económica sobre Cuba, aunque el embargo comercial de décadas impuesto por Estados Unidos continuará vigente. A pesar de este avance, la normalización total de las relaciones entre ambos países aún parece lejana, dada la persistente disputa sobre el embargo y otros temas diplomáticos.
Por su parte, altos funcionarios de la administración Biden indicaron que el alivio en las sanciones y la liberación de los prisioneros políticos forman parte de un esfuerzo por mejorar las condiciones humanitarias en la isla. Aunque el presidente Biden ha sido impulsado a actuar tras recibir «sabiduría y consejo» de otros líderes mundiales, esta decisión ha generado reacciones encontradas tanto en Estados Unidos como en Cuba.
En Cuba, la liberación de los prisioneros políticos es vista como un paso positivo, pero aún persisten tensiones sobre las restricciones económicas que siguen afectando al pueblo cubano. La medida refleja un enfoque más pragmático de la administración Biden en sus últimos días de gobierno, en un intento por mejorar las relaciones con la isla antes de que Trump asuma nuevamente la presidencia.
