Eslovaquia advierte que bloqueará el préstamo de la UE a Ucrania si Orbán pierde en las próximas elecciones
Hungría y Eslovaquia, los únicos países de la Unión Europea que aún importan crudo ruso vía este sistema, han estado ejerciendo presión sobre Kiev como medida de represalia.

Eslovaquia ha manifestado su intención de bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros (107.000 millones de dólares) destinado a Ucrania, en respuesta a las disputas relacionadas con el oleoducto Amistad, que interrumpió el suministro de petróleo ruso en enero pasado.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, anunció en un vídeo publicado en Facebook el 8 de marzo que discutiría la situación del oleoducto Druzhba con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una reunión programada para el 10 de marzo, según informa ‘Kyiv Independent’.
Fico cuestionó en esa grabación cuánto tiempo más la Comisión priorizará los intereses de Ucrania, un país que no forma parte de la UE, por encima de las necesidades de Eslovaquia y Hungría, cuyos intereses nacionales considera fundamentales. Además, pidió a Von der Leyen que presione a las autoridades ucranianas para que permitan la inspección del oleoducto, y afirmó contar con imágenes satelitales que prueban que Druzhba sigue en funcionamiento.
El primer ministro advirtió que Eslovaquia está lista para reemplazar a Hungría en la gestión de esta situación, dejando en claro que, aunque actualmente el préstamo militar de 90.000 millones de euros a Ucrania está paralizado, no se trata de una postura ingenua.
Creciente tensión y discurso hostil hacia Ucrania
A solo 34 días de las elecciones parlamentarias en Hungría, donde el partido gobernante Fidesz se encuentra detrás en las encuestas frente a la oposición de Tiszta, la retórica oficial hacia Ucrania se ha vuelto cada vez más agresiva. Viktor Orbán, líder del gobierno húngaro, que mantiene una postura cercana a Moscú, ha adoptado un tono más confrontacional, además de recibir presuntamente asesoramiento electoral de expertos rusos.
El gobierno húngaro, considerado como uno de los más pro-Kremlin en la UE, ha utilizado su veto para bloquear sanciones contra Rusia y retrasar el apoyo militar a Ucrania durante los últimos años. La tensión se ha intensificado por el conflicto del oleoducto Druzhba, con Kiev afirmando que el sistema necesita reparaciones tras un ataque ruso en enero, mientras que Budapest y Bratislava acusan a Ucrania de retener intencionadamente los suministros, lo que ha llevado a la interrupción de exportaciones de combustible a Ucrania en represalia.
En febrero, Budapest anunció que bloquearía el préstamo europeo a Ucrania hasta que se restableciera el flujo de petróleo ruso por Druzhba. Este préstamo, aprobado en diciembre de 2025, tiene como objetivo cubrir dos tercios de las necesidades ucranianas entre 2026 y 2027, con 30.000 millones de euros destinados a apoyo presupuestario y 60.000 millones a fines militares. La falta de estos fondos podría dejar a Ucrania sin liquidez a mediados de 2026.
El 8 de marzo, Fico calificó los fondos como un «préstamo de guerra» y un «regalo» para Ucrania, en un contexto donde los gobiernos de Eslovaquia, Hungría y la República Checa han decidido no contribuir ni apoyar la iniciativa. La aprobación del préstamo se realiza mediante el procedimiento de cooperación reforzada en el Parlamento Europeo, que no requiere unanimidad, pero su entrega definitiva debe contar con la aprobación del Consejo Europeo.
